¡Atención todoooooos!, saquen sus cuadernos porque la lección de hoy es: para nosotros, descansar; la lección para ustedes será caminar mínimo dos horas por las calles de la Ciudad de México. Así que si tienen artritis, reumas, juanetes, uñas enterradas o andan en muletas, sillas de ruedas, bastón o andadera o de plano están “pasaditos” de peso o llevan prisa, les aprietan los zapatos, llevan tacón alto o les urge llegar al doctor, o van a parir, o a una entrevista de trabajo, o a una cita importantísima, es más si van a ir a cobrar su pensión del Bienestar pues ya lo harán otro día porque ¡lastimaaaa!, pero su lección para hoy es: ¡a caminar todos!, o sea todoooosss, desde niños, mujeres embarazadas, personas enfermas, cansadas y hasta ancianitos… y como aquí no se discrimina a nadie, la lección de hoy es para todoooosss.
Y como yo soy una alumna bien “portadita”, pues que me dispongo a caminar, lo bueno es que llevaba zapatos cómodos y además me gusta hacer ejercicio porque si fuera como algunas personas que odian ejercitarse, hubiera comenzado a lanzar maldiciones y mentadas de madre. Pero bueno, ya enfilada para mi destino y con una gran dosis de resignación, que comienzo a caminar junto a las decenas o quizá cientos de personas, era un mar de gente.
Como les digo, ya con la resignación a cuestas que comienzo a disfrutar del paisaje citadino… que me voy enterando que una marca de colchones tiene el 60 por ciento de descuento; me dije: te hubieras esperado unos días, tan arrebatada que eres, te hubieras ahorrado una buena “lana”. Más adelante, los muebles para oficina con el 80 por ciento de descuento por liquidación; me dio mucho gusto, pensé: está buenísima la oferta, pero recordé, yo ni oficina tengo…jijiji, yo nomas por comprar jajaja.
Y así iba, mirando aquí, mirando allá cuando llego a una pizzería: pizza mediana por $129, y por 30 pesos más, la orilla rellena de queso, ¡mmm!, qué rico; sigo caminando y me topo con el “Festival del filete”, ¡ohhh dios!, y tanto que me gustan los cortes; unos pasos más y ahí estaba la promoción del bufet yucateco, empecé a salivar unos deliciosos panuchos, la sopa de lima, los exquisitos papadzules, el agua de chaya… y así iba topándome con los puestos de comida: vasos de mango, tacos de canasta, de bistec, tortas… todo se me antojaba, al paso que iba la caminata no iba a surtir su efecto: mínimo unos gramos menos de peso. Pensaba en ello, cuando me encuentro un bufet de mariscos por 200 pesos. Me dije, esto sí que está baratísimo, y lo mejor es que es un casino, qué tal que si entro y en lo que degusto el bufet marinero me echo un jueguito quien quita y hasta salgo millonaria…jajaja. En eso reflexionaba cuando de frente veo a un caballero alto, robusto, tatuado que llevaba un tipo overol que apenas le cubría el torso, pero eso no fue lo que me llamó la atención, sino que llevaba la bragueta abierta y sin querer vi que sus boxer, trusa, bikini o tanga qué se yo, eran de color rojo… Me dije ¡ohhh dios!, cada cosa que se encuentra uno en la calle.
Así resignada continué mi caminata, más adelante me encontré una cafetería que vendía toda clase de bebidas, menos café, jajaja. Ya cansada y agotada llego a un bar donde ofrecían un espectáculo: “Solo para Mujeres”, me dije qué tal si mientras hago tiempo, pero ¡oh! desilusión, abría hasta las ocho de la noche… más adelante unos chavos repartían volantes, pasé y a mí no me dieron, pensé: por qué me discriminan; no, sucede que el evento que promocionan es “Sólo para hombres”, jijiji. Poco antes de llegar a mi destino, la fortuna me favoreció, un par de jóvenes me dieron unos pases dobles para entrar gratis al Stand Up Comedy: unos para el miércoles y otros para el jueves…
Y así me fui encontrando y enterando de tantas cosas que pasan inadvertidas a nuestra vista; no cabe duda, uno se pierde de mucho cuando vamos en el Metrobús sentados y embebidos en los celulares.
De regreso, luego de otra hora de caminata veo “puerto a la vista” y es que ¡por fin! llego a mi casa; misión, no, más bien, lección cumplida: dos horas de caminata, una de ida y otra de regreso.
La lección para mañana para los miles de citadinos será: caminar, caminar, caminar… y la tarea: zapatos cómodos, paraguas o impermeable, abanico para darse aire, botella de agua, harto bloqueador solar y mucha, pero mucha energía para echarse una caminata de mínimo dos horas.
Observación: si estás mal del estómago, tienes uñas enterradas, o si tienes artritis, reumas o juanetes, es mejor que no salgas porque la lección de los “maistros” está cabrona hacerla bajo los rayos del sol. PdC/AVA.
Foto: Pláticas de Café
