Rutas Mágicas

¿Has oído hablar de Cantona?

*La primera ciudad anterior a Cholula y a Teotihuacán

Texto y Foto de Susana Vega López. Enviada.

Tepeyahualco, Pue.- Sabemos de la majestuosidad de las zonas arqueológicas que tiene México como Teotihuacán (Edo.Mex.); Chichen Itzá (Yucatán); Palenque (Chiapas); Monte Albán (Oaxaca); Tulúm (Quintana Roo), pero ¿has oído hablar de Cantona (Puebla)?

Una verdadera sorpresa fue visitar la ciudad del Cantón o Caltonac (palabra que proviene del náhuatl call, casa; y tonalli, sol, que significa “casa del sol”) o como fue nombrada desde 1790: Cantona, una zona que se abrió al público en 1995 y que ya cuenta con un Museo de Sitio.

Se encuentra en el municipio de Tepeyahualco y se dice que Cantona era parte estratégica de la ruta comercial a la llegada de los españoles ya que media el camino entre la cuenca de México y el Golfo de México.

Aquí la población se asentó porque la región gozaba de abundantes recursos naturales; clima y tierras propicias para el desarrollo de la agricultura; y una gran variedad de flora y fauna.

Por estar a unos 9 kilómetros de un yacimiento de obsidiana (hoy conocido como Oyameles-Zaragoza) los habitantes se dedicaron a la explotación de la obsidiana y su localización le permitió una política de expansión comercial que abarcó mil 450 hectáreas con una población de 93 mil habitantes entre el año 600 y el 900 después de Cristo.

Recorrer las áreas descubiertas requiere de buena condición física; llevar zapato cómodo; bloqueador solar, lentes para el sol, sombrero y, por si acaso, un impermeable pues el clima es impredecible.

Al caminar por sus estrechas calles se observan vestigios de lo que fueron viviendas, muros, plazas rectangulares, pirámides y el gran Palacio (ya no llegamos por el tiempo no obstante que el guía Baltazar Lucero siempre nos apuró).

Se lee que el clima y los conflictos internos obligaron a los pobladores a abandonar este sitio que ahora se muestra para el mundo.

Museo de Sitio

Esta ciudad que llegó a ser una de las más importantes del México antiguo, cuenta su historia a través del Museo de Sitio de Cantona donde exhibe diversas herramientas de basalto (roca abundante de la región) para hacer entre otros, utensilios, goznes o bisagras para facilitar el uso de puertas en las viviendas.

También se muestra una casa de aquella época elaborada con material perecedero, así como máscaras, símbolos y “talleres estatales” donde fabricaban a gran escala y de manera sistemática.

Cantona, la primera ciudad anterior a Cholula y Teotihuacán

La ciudad de Cantona estaba trazada por calles, murallas, avenidas y plazas; áreas habitacionales, juegos de pelota y edificios de hasta 15 metros de altura, según se lee en una de las placas del museo.

Cantona destaca por su urbanismo avanzado y su papel en las redes comerciales prehispánicas. Se cuenta que existieron 500 calles adoquinadas; más de tres mil patios y al menos 27 juegos de pelota.

Explica otra lámina que Cantona permaneció oculta entre el pedregal desde que fue abandonada en el año 1050 después de Cristo hasta su descubrimiento que posiblemente ocurrió a mediados del siglo XIX cuando el explorador Henri de Saussure la descubrió.

Más adelante revela que se calcula que los primeros habitantes llegaron alrededor del año mil antes de Cristo aunque se desconoce su procedencia. Cantona, afirma el escrito, es el primer centro urbano en el área cultural conocida como Altiplano Central, anterior a Cholula y Teotihuacán.

El desarrollo de la urbe comenzó en el 600 A.C., con 12 mil habitantes; 150 años después la población llegó a 20 mil distribuidos en 333 hectáreas. Para el 900 D.C., alcanzó su máxima extensión.

Se calcula que la ciudad contaba con casi 7 mil 500 unidades habitacionales.

Desde siempre, el perro, amigo del hombre

Aquí se explica que, como hoy en día, el perro fue la especie animal más cercana al hombre en la época prehispánica. Desde entonces ha estado ligado a diferentes actividades relacionadas con los humanos.

Los xoloitzcuintles y los chihuahueños son los perros que se inscriben en la historia y la cultura de los mexicanos. En la época prehispánica existieron, por lo menos, cinco razas de perros, entre ellos, una subespecie del lobo (canis lupus).

Y es que, se describe, es muy posible que su domesticación comenzara por su progresiva adaptación a vivir junto al hombre.

Entre las especies animales encontradas figuran: el puma, el tlalcoyote, el venado cola blanca, el venado bura, venadito rojo o de montaña, tortuga blanca, tortuga pintada, pecari de collar, berrendo, gato montés, perro, puma, coyote, zorro, conejo, liebre y lobo. En cuanto a la flora -que es desértica- se encuentran las yucas, izotes, magueyes, biznagas, nopales, pinos, encinos, y zacatonales.

Además, se habla del consumo de quelites y frutos que recolectaban; maíz, frijol, chile y calabazas, así como de animales como el venado, el conejo, aves, pumas, coyotes, perros y lobos que cazaban para su alimentación. Por cierto, afirman que los artículos de obsidiana los intercambiaban por textiles, hule, pieles y piedras preciosas, además de víveres, cacao, frutas y animales.

Si bien Cantona era de abundantes heladas y escasas lluvias gozaba de cuerpos de agua que a la fecha ya no existen.

Se observa que en las construcciones no hay cemento ni estuco; que las escaleras son de cantera blanca o toba volcánica también utilizada en pisos, pasillos y pirámides.

Rituales

Todos sabemos que en la época prehispánica se realzaban rituales y Cantona no fue la excepción al rendir culto a sus dioses; estuvieron presentes desde el nacimiento hasta la muerte; en ceremonias privadas o colectivas; en casas, templos, plazas y diversos espacios en los que expresaban su relación con las deidades mediante el ritual.

Así, Huehuetéotl, el señor del fuego; Tlaloc, asociado a la lluvia y la fertilidad; Quetzalcóatl, la serpiente emplumada que se le relaciona con el viento, el maíz, la creación de la humanidad y la unión entre el cielo y la tierra, fueron muy venerados.

Aunque también se observan esculturas femeninas y masculinas que sugieren el culto a la dualidad, así como representaciones fálicas claramente asociadas con la fertilidad. También el culto fálico se relaciona con rituales de la lluvia al considerarse una representación del semen divino que fertiliza la tierra (símbolo femenino). ¡Ups!

Una de las ventajas de participar en Adventur Travel México, Atmex, es que se conocen datos inimaginables y se descubren lugares asombrosos. En esta edición, la número 15, también visitamos otras áreas que daremos cuenta en la próxima entrega. ¿A poco ya sabías de la existencia de Cantona? Yo no. PdC.

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