Rutas Mágicas

Amajac: entre aguas curativas y deliciosa gastronomía

Texto y foto de SUSANA VEGA LÓPEZ. Enviada.

ATOTONILCO EL GRANDE, Hgo.- En esta época de frío nada mejor que visitar Amajac, un balneario ubicado en Santa María Amajac, en Atotonilco El Grande, uno de los 84 municipios del estado de Hidalgo, por sus aguas termales que te invitan a no salir de ellas al sentirte a gusto y saber que al mojarte en sus aguas curativas recibes un beneficio por las sales y minerales que contiene.

Aquí puedes ingresar a las albercas a cualquier hora del día o de la noche pues las 24 horas están disponibles para que decidas en qué momento meterte al agua, no sin antes elegir la piscina que más te agrade por el calor que conserva pues algunas son tibias y otras apenas si te atreves a meter los pies por lo caliente que están.

Puedes disfrutar de todas las albercas, aunque cada quien decide la temperatura adecuada para su cuerpo y escoge una de las piscinas y/o chapoteaderos que se encuentran en este parque acuático que forma parte del corredor turístico de balnearios de Hidalgo.

Se debe considerar que, en temporadas vacacionales, de fin de año, de Semana Santas y puentes, el balneario tiene una gran demanda y se viven aglomeraciones que hacen divertida la visita, por lo inusual de los asistentes que muestran comportamientos y actitudes diversas que van de lo gracioso a lo verdaderamente ridículo.

Amajac -también conocida como baños Amajac- es una zona de tierras productivas que fue donada en 1950 al Ejido Santa María Amajac; un balneario que parece una pequeña ciudad sumergida en montañas pues encuentras hoteles, cabañas, restaurantes, spa, salón de convenciones, albercas, toboganes, áreas para acampar, una zona de asaderos y tiendas varias.

La palabra Amajac es náhuatl y significa “lugar donde se encuentra el agua”; un recurso natural y sagrado, esencial para la vida. Se comenta que los pobladores que trabajaban para los grandes hacendados en la época colonial construyeron pozas para asearse, bañarse, después de su jornada laboral en las haciendas y campos.

Fue a partir de los años 50 del siglo pasado cuando los ejidatarios, al ser dueños, se organizaron y comenzaron a construir este complejo turístico; comenzaron con unas cabañas; lugares para comer, hoteles con alberca y otras zonas.

Es un lugar ideal para relajarse con amigos y/o familia. Sus aguas alcanzan los 46 grados Celsius y sus propiedades son relajantes y curativas por el contenido de minerales que ayudan a aliviar dolores musculares.

La zona parece una gran unidad habitacional con albercas de diferente forma, la mayoría rectangulares, otras redondas e incluso hay una especie de pozas. Así, está el hotel blanco, amarillo, verde y naranja que de acuerdo a sus colores se da el nombre. También están el Hotel Diamante con el tobogán más grande y las cabañas.

Resalta la limpieza de las áreas verdes, los pasillos, las habitaciones (más de 250) así como de las albercas y la zona en general.

En época invernal se antoja estar mucho tiempo en el agua pues la intemperie es realmente helada; el viento que sopla se siente frío a tal grado que vimos a personas ¡con suéter en el agua!, no obstante, los anuncios con el reglamento donde de prohíbe entrar con ropa que no sea de baño.

A la hora de comer, los precios son variados pues encuentras molcajetes con varias carnes, cebollitas, nopales, ensaladas aguacate desde 300 pesos. También hay comida corrida la cual es realmente accesible: de 80 a 95 pesos.

Contrasta con los desayunos que, en paquete, van de 120 a 160 pesos donde incluyen café o té, huevos al gusto, chilaquiles solos, con carne o huevo, enchiladas verdes, suizas, rojas; sincronizadas; hamburguesas sencillas, dobles y con papas a la francesa. Realmente para todos los gustos.

La comida es realmente deliciosa; encuentras de todo, desde la tradicional barbacoa hasta el mole, sopa azteca, pozole, arroz, caldo de pollo, mole de olla, milanesa de res o de pollo, tacos dorados, tostadas, sopes, espagueti, mariscos, y diferentes cortes de carne.

También hay bolillos, conchas y bisquets con nata (a 35 y 40 pesos) con sabor inigualable; calientan el pan que elijas y le ponen la nata fresca que hace un contraste de frío y caliente que agrada.

Llama la atención “la sandía loca” (300 pesos) pues, literal, te sirven la mitad de una gran sandía con brochetas de diferente fruta (papaya, melón, fresa, jícama, pepino, dos mangos enteros delicadamente cortados, gomitas dulces y enchiladas, y dulce de tamarindo picante.

Además del restaurante y las tiendas, existe un área de comida y comercios donde puedes adquirir trajes de baño, salvavidas inflables, toallas, ropa abrigadora, sandalias, protector solar, sombreros y/o gorras, lentes para sol y más.

Y por más que haya letreros varios con reglamentos, derechos y prohibiciones en donde se explica que queda estrictamente prohibido: alterar el orden; ingresar con envases de vidrio; llevar bebidas alcohólicas; entrar a las albercas con alimentos o bebidas; realizar necesidades fisiológicas en las albercas; llevar tanques de gas; realizar actos inmorales; nadar desnudo; hacer desorden o actos que lesionen a los demás, esto no se cumple porque hay poca vigilancia y no hay sanciones.

Si bien hay salvavidas, todo niño menor de 12 años que ingrese a la alberca deberá estar supervisado de forma permanente por un adulto, cosa que tampoco se cumple.

Habitaciones chicas, medianas y grandes

En los diferentes hoteles se cuenta con un total de 250 habitaciones con múltiples opciones a elegir: para dos personas con cama king size, baño, regadera, tina y televisión; para cuatro personas con dos camas matrimoniales en recámaras separadas, baño, regadera, tina y televisión. O si prefieren una cama king size, 1 cama matrimonial en recámaras separadas, baño, regadera, tina y televisión.

Para seis personas: cama king size y dos camas matrimoniales, baño, regadera, tina y televisión; o cama king size, dos camas matrimoniales, baño, regadera, cocineta y TV.

En La Capilla para cuatro personas: dos camas matrimoniales en recámaras separadas, baño, regadera, tina y TV.

Los precios de las habitaciones varían en función del hotel y del tipo de habitación que elijas, pueden ir desde mil 100 pesos hasta los dos mil 100 pesos. En cualquier tipo de hospedaje la persona extra paga 260 pesos. Si llevas automóvil te cobran 60 pesos por estacionarlo sin importar los días y 30 pesos las motos.

Otra modalidad de hospedaje son las cabañas para cuatro personas con dos camas matrimoniales en recámaras separadas, baño, regadera, tina y televisión; o bien una cama king size y dos camas individuales en recámaras separadas, baño, regadera, tina y televisión. El precio es de mil 600 pesos.

La entrada al balneario es de 170 pesos por adulto y 130 por niño; adultos mayores 110.

Pero si lo tuyo es disfrutar de la naturaleza puedes acampar, ya sea que lleves tu tienda de campaña o rentes el equipo en el lugar. Se cobra por piso y/o por casa. De ser así no olvides tu toalla, traje de baño, sandalias, funda sumergible para tu celular; dinero en efectivo, aunque aceptan transferencia y pago con tarjeta. Imprescindible llevar suéter o chamarra, ya que por las tardes y noches baja la temperatura.

Cabe destacar que, afortunadamente, hay un buen número de baños perfectamente señalados y a cortas distancias con todos los servicios que permiten la comodidad de los usuarios ya que cuentan con wc, papel de baño y regaderas. Zona de vestidores.

Hay servicio médico para cualquier emergencia, desmayos, caídas, insolaciones, enfermedades respiratorias, estomacales, presión alta y baja, mareos, etc.

Respecto al personal que labora en el balneario, tuvimos la oportunidad de platicar con uno de ellos que explicó que aquí laboran 250 trabajadores en dos turnos (150 en el de día y 100 en el de noche) pero, de acuerdo al entrevistado que prefirió el anonimato para no generar represalias, dijo que no han recibido el aguinaldo y que el dinero que se recauda en el parque acuático se va al municipio, situación que llama la atención ya que se supone es un proyecto ejidal.

Es de hacer notar que se prohíbe, en el exterior, el ambulantaje, pero permiten, en el interior de las instalaciones, el comercio en puestos fijos y semifijos los cuales deben pagar una suma importante a la administración. El acceso con mascotas no está autorizado.

Aun cuando buscamos entrevista con los encargados, nos dieron negativa y no se pudo constatar el destino de los dineros ni encontrar una explicación del por qué no se ha pagado el aguinaldo no obstante ya estar en el mes de enero.

Muchos de los visitantes son turistas nacionales del mismo estado de Hidalgo y provenientes de los estados circunvecinos, en especial de la Ciudad de México, que es el mercado más grande e importante para cualquier destino turístico nacional.

Si quieres contemplar escenas sacadas de alguna película de risa (personas obesas en viki, sandalias con calcetines, niños y ancianos deambulando en pijama y/o con cobijas y estar en el agua hombro con hombro) la temporada alta es ideal. El ruido no termina, el grito de los niños es constante (aun en la madrugada), la música de banda no falta, y la demanda de hospedaje supera a la oferta.

Si realmente quieres disfrutar el parque acuático de Amajac con sus aguas termales, en Atotonilco El Grande, Hidalgo, visítalo en temporada baja. PdC.

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