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¿Por qué el fútbol nos vuelve locos y a veces violentos?

Con el Mundial la emoción está por las nubes, pero ¿alguna vez has sentido que la adrenalina del estadio te transforma por completo?

No es solo tu imaginación: la ciencia confirma que los estadios llenos funcionan como ollas de presión donde nuestro cerebro se contagia de la masa, borrando la línea entre la fiesta y el peligro. Una experta nos explica qué pasa en nuestro cerebro…

La pasión por el fútbol alcanza su punto máximo con la Copa Mundial 2026, pero la ciencia advierte que la euforia en los estadios puede salirse de control muy fácilmente.

Angélica Larios Delgado, especialista de la Facultad de Psicología de la UNAM, explica que los eventos masivos son el escenario perfecto para el “contagio emocional”, un mecanismo evolutivo que multiplica las sensaciones cuando estamos en grupo.

Según la experta, el cerebro humano está programado para conectar con la masa, lo que genera una respuesta colectiva de emociones desbordadas. Cuando millones de personas comparten la misma frustración por un penal mal cobrado o una derrota, esa tensión se potencia.

El riesgo real aparece cuando se pierde de vista que “solo es un juego” y la identidad del aficionado se distorsiona, mezclándose con la adrenalina del entorno y el consumo de alcohol.

Además, el fútbol funciona como un espejo de la sociedad. En entornos marcados por la desigualdad, la violencia y la falta de gestión emocional, la cancha se convierte en una caja de resonancia que amplifica las tensiones sociales, manifestándose a veces a través de conductas agresivas o cantos homofóbicos.

Para disfrutar la fiesta del Mundial en paz, el desafío está en saber controlar esa intensidad antes de que la pasión se convierta en agresión. PdC.

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