Miscelánea

¿Llorar porque perdió la Selección es normal?

*La UNAM explica cuándo el fútbol se mete con tu salud mental

Pasar de la euforia al Ángel a una tristeza de dos semanas ya es foco rojo, advierte psicólogo David Amaya Mora

Gritar un gol, mentarle la madre al árbitro, abrazar al desconocido de al lado o salir cabizbajo del estadio. Ver fútbol es una montaña rusa emocional y sí, es normal. El problema empieza cuando no te bajas de ese vagón.

“Experimentar tristeza o euforia es normal durante un periodo reducido; después de dos semanas consecutivas es una dificultad”, alerta David Amaya Mora, académico de la Facultad de Psicología de la UNAM.

Emoción vs. Sentimiento: no es lo mismo

Amaya Mora lo pone simple: la emoción es ese corrientazo automático y breve. El gol de último minuto que te hace saltar del sillón. Tiene tres partes: lo que sientes en el cuerpo, lo que piensas y cómo lo sacas. Dura poco.

El sentimiento es otra historia. Ese sí se queda, porque lo alimentas con tus pensamientos. Y ahí es donde se puede complicar.

“Cuando una persona sostiene una tristeza de dos semanas consecutivas, no tiene ganas de realizar sus labores, le falta energía y motivación, y además carece de placer, hay un problema. De igual manera la euforia puede volverse un episodio maníaco”, explica.

¿Qué tanto te pega? Depende de qué tan futbolero eres

Seamos honestos: en México el fútbol pesa. Para unos, que pierda su equipo es un “ni modo” y a dormir. Para otros, es luto nacional.

Si pierde la Selección duele uno o dos días. Normal. Pero si esa tristeza crece, no te deja trabajar, no comes, no duermes y ya pasaron dos semanas, cumple criterios de depresión. “Entonces debemos hacer algo”, puntualiza el universitario.

Y del otro lado, ojo con la euforia. Ir al Ángel, cantar, celebrar con amigos es parte del ritual. El foco rojo se prende cuando esa exaltación dura días o semanas y te lleva a ser impulsivo: gastos que no puedes pagar, apuestas sin control, peleas, sexo sin protección, manejar como loco o alcohol en exceso.

“En suma, conductas que nos ponen en riesgo, es momento de acudir a una valoración”, advierte.

El dato que no quieres ignorar

La depresión no es juego. Amaya Mora fue claro: un cerebro que se deprime una vez tiene 50% de riesgo de hacerlo por segunda vez. Si van dos episodios, el riesgo sube a 75% de un tercero. Y si llega el tercero, es casi 100% seguro que se vuelva crónico.

Por eso, entre más rápido se atienda, mejor.

¿Qué hacer mientras buscas ayuda?

  1. Valida lo que sientes: No te digas “es solo un partido”. Si te duele, te duele. Reconócelo sin juzgarte.
  2. Muévete para generar dopamina: Juega una cascarita, sal con amigos, pasa tiempo con tu familia. Lo que te dé placer sano.
  3. Si la euforia te gana, ponle freno: Usa atención plena para “aterrizar” y haz planes previos. Ejemplo: “Si gana México y sé que me pongo eufórico, solo llevo $300 para no invitar toda la ronda”.

El fútbol es pasión, identidad y desahogo. Pero tu salud mental no se juega en 90 minutos. Si la tristeza o la euforia ya manejan tu vida, toca pedir esquina y buscar a un profesional. PdC.

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