La carne de res alimentada con pasturas podría ofrecer mayores beneficios para la salud cardiovascular en comparación con la convencional, según un reciente informe de Mayo Clinic.
Sin embargo, los expertos advierten que ambos tipos de carne contienen grasas saturadas, por lo que su consumo debe ser moderado y orientado hacia cortes magros.
Diferencias en los nutrientes
El tipo de alimentación del ganado influye directamente en la composición nutricional de la carne. Los animales que consumen exclusivamente hierba y forraje producen una carne con propiedades distintivas:
- Menos grasa: Posee un menor contenido graso total.
- Grasas saludables: Aporta más ácidos grasos omega-3.
- Ácidos omega-6: Contiene mayor cantidad de ácido linolénico conjugado.
- Antioxidantes: Registra niveles más altos de vitaminas esenciales como la vitamina E.
El riesgo de las grasas saturadas
A pesar de estas ventajas, los especialistas recuerdan que ambas opciones aportan grasas saturadas. Este componente está directamente vinculado al aumento del colesterol LDL o “malo”. Por esta razón, la Asociación Americana del Corazón sugiere limitar estrictamente su ingesta diaria.
Recomendaciones de compra
La carne de pastoreo suele tener un precio más elevado en el mercado y todavía faltan estudios a largo plazo que confirmen su superioridad médica definitiva. Ante esto, la recomendación principal al comprar cualquier tipo de carne de res es elegir siempre cortes magros, los cuales se caracterizan por tener un 10 % de grasa o menos.
No obstante, el principal desafío para los consumidores radica en cómo saber si un corte de carne que compramos en el supermercado proviene de una res alimentada con granos o con pasto.
Ante la falta de una regulación de etiquetado uniforme en muchos establecimientos, la clave está en revisar minuciosamente las certificaciones oficiales impresas en el empaque. PdC.
Foto de Luis Becerra Fotógrafo.
