Seguros

Las lluvias llegaron… ¿y tu casa está asegurada?

Así como cada julio juramos que “ahora sí” vamos a arreglar las goteras e impermeabilizar el techo, cada que hay ciclón nos decimos: “ahora sí contrato un seguro”.

Pasan las tormentas, se va el susto, y se nos olvida otra vez. Hasta que el agua entra, el coche flota, o un ventanal truena por el granizo.

Y ahí es cuando duele: porque esos gastos sí se pudieron evitar.

Hoy te voy a platicar, sin rodeos, para qué sirve un seguro contra lluvias y por qué este tema no puede esperar al “próximo año”.

Tener un seguro contra Riesgos Hidrometeorológicos es tener un “colchón” cuando la naturaleza se pone brava.

¿Qué te cubre?

Tu casa y su estructura: Muros, pisos, cimentación e instalaciones dañadas por inundación, huracán, granizo, helada o vientos fuertes.

Tus cosas por dentro: Muebles, electrodomésticos y enseres domésticos. Para esto necesitas la cobertura de *Riesgos Hidrometeorológicos Contenidos.

Lo que tienes afuera: Aire acondicionado, celdas solares, muebles de jardín, terrazas, albercas, riego. Con la cobertura de Bienes a la Intemperie tu patio también está protegido.

Los cristales: Canceles, vidrios, domos y ventanales de mínimo 4 milímetros. Porque un granizo no avisa.

Ojo con esto, es importante:

Estas coberturas tienen deducible y coaseguro. Es decir, tú pagas solo una parte y la aseguradora cubre el resto hasta el límite de tu póliza.

Y la parte que nadie te dice:

En plena temporada de ciclones y huracanes, las aseguradoras ya NO pueden contratarte este tipo de cobertura. El riesgo es muy alto.

Por eso el mejor momento para hacerlo es antes de que empiecen las lluvias.

Si hoy ya tienes seguro de casa, revisa tu póliza. Busca si incluye “Riesgos Hidrometeorológicos” tanto para edificio como para contenidos. Si no lo tienes, anótalo para contratarlo en cuanto se abra la temporada.

¿No sabes por dónde empezar? Para eso está Tu Amiga la de los Seguros. Te orienta desde la contratación hasta la renovación, para que no pagues de más ni te quedes sin lo importante.

La naturaleza no tiene palabra. No avisa. No pregunta si estás listo.

Pero tú sí puedes estarlo.

Asegurar tu casa no es gastar, es cuidar lo que con tanto trabajo has construido.

No esperes a que el agua llegue a la sala para moverte.

Asesórate hoy. El próximo año te lo vas a agradecer. PdC.

Con información de Queta Alarcón.

Foto de Nelson Polanco.

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