Ciencia y Tecnología

UNAM: El plan científico para pintar el futuro con microalgas

¿Te has preguntado alguna vez de dónde viene el color azul de tu helado favorito o los tonos brillantes de tu ropa? La mayoría de las veces la respuesta está en los colorantes artificiales, pero la ciencia mexicana está a punto de cambiar las reglas del juego.

Imagina un mundo donde la pintura, los alimentos y las medicinas se tiñan con un ingrediente secreto que, además de ser 100% natural, limpie el aire que respiramos mientras se produce.

Suena a ciencia ficción, pero es la realidad en la que trabaja un equipo de mentes brillantes en el Instituto de Biotecnología (IBt) de la UNAM.

Redacción Pláticas de Café

En los laboratorios de la máxima casa de estudios, la investigadora Daniela Morales Sánchez y su equipo estudian a fondo las microalgas: organismos diminutos con un potencial gigantesco para revolucionar las industrias textil, alimentaria y farmacéutica.

La gran magia de estas “fábricas vivientes” es su amor por el medio ambiente. A diferencia de las industrias químicas tradicionales, las microalgas se alimentan de luz y de dióxido de carbono (CO₂). Esto significa que cultivarlas a gran escala no solo nos daría colores espectaculares y amigables con el planeta, sino que ayudaría activamente a combatir la contaminación del aire y frenar el cambio climático.

La Dra. Morales, quien lleva desde 2010 descifrando los secretos de estos microorganismos, actualmente trabaja con variedades polares. Estas algas son verdaderas sobrevivientes de ambientes extremos; pasan inviernos enteros en total oscuridad y veranos bajo 24 horas de luz continua.

En el laboratorio, los científicos extraen sus “superpoderes” de adaptación —como su resistencia al frío y sus membranas flexibles ricas en Omega 3— para aplicarlos a microalgas endémicas de México.

Pero el proyecto va más allá de la naturaleza. En un fascinante logro de bioingeniería, el equipo tomó genes de una bacteria y los insertó en una microalga que, de forma natural, no producía melanina (el pigmento que nos protege del sol).

¿El resultado? La microalga aprendió a generar su propia fotoprotección contra la radiación UV. Este avance abre la puerta para que, en un futuro muy cercano, podamos usar este compuesto para crear protectores solares completamente ecológicos y sustentables.

Este “boom” verde no es solo una buena intención; también es un negocio millonario que está explotando a nivel global. De acuerdo con el artículo “Microalgas para colorear el planeta”, coescrito por la experta, se estima que el mercado global de estos pigmentos naturales alcance los 452.4 millones de dólares este 2026, y la cifra promete duplicarse para el año 2034.

En México la tendencia apenas comienza, pero en el IBt ya producen ficocianina, un pigmento azul brillante que ya se saborea en helados, dulces y pastas de marcas nacionales, demostrando que la ciencia mexicana tiene un sabor delicioso y un futuro brillante.

Al final del día, iniciativas como esta nos recuerdan que las respuestas a los grandes problemas ambientales del planeta no siempre requieren de tecnologías ruidosas o fábricas enormes; a veces, la solución está oculta en una gota de agua y en la paciencia de quienes miran a través del microscopio.

La próxima vez que disfrutes de un dulce o te pongas una prenda colorida, recuerda que el futuro se está pintando de verde, de azul y de sustentabilidad gracias al talento de la UNAM. ¡Salud por la ciencia que nos cuida el planeta mientras nos alegra la vista! PdC.

Foto de Turgay Koca.

Deja un comentario

Your email address will not be published.

Te puede gustar