*Por qué debes comer huauzontle con tortilla (y la receta de la abuela)
¿Lo conocen? ¿Lo han comido alguna vez capeado, en tortitas o con un buen caldillo? Si no les suena el huauzontle, prepárense un café porque hoy vamos a platicar de un verdadero superalimento mexicano que, además de ser delicioso, ¡multiplica sus beneficios si lo combinan con unas buenas tortillas de maíz!
Un pasado sagrado y de puro poder
En la época prehispánica, el huauzontle era tan importante que estaba al nivel del maíz, el frijol y el chile. No solo era comida; era considerado sagrado y sus semillas se entregaban como tributo al Imperio Azteca.
Hoy se cultiva principalmente en Puebla, Tlaxcala, Guerrero y Morelos, cubriendo casi 680 hectáreas de nuestro país, y en lugares como Jojutla, Morelos, arman ferias gastronómicas increíbles para que la gente vuelva a enamorarse de su sabor.
La ciencia detrás del “Match” perfecto con la tortilla
Investigadores del grupo de Nutrición Vegetal del Colegio de Postgraduados y de la UNAM han estudiado a fondo este quelite y descubrieron que es un “pseudocereal”. Aunque es una planta verde, sus granos y almidones tienen propiedades semejantes a los cereales tradicionales, ¡pero con un perfil nutricional superior!
Comerlo con tortilla de maíz es una obra maestra de la bioquímica alimentaria llamada complementación proteica:
- El vacío del maíz: La tortilla es deliciosa, pero su proteína es incompleta; le faltan dos aminoácidos esenciales llamados lisina y triptófano.
- El superpoder del huauzontle: Este quelite posee un asombroso 17% de proteína de alta calidad. Es sumamente rico en esos dos elementos que le faltan al maíz.
- El resultado: Al hacerte un taco de huauzontle, los aminoácidos del quelite cubren exactamente las deficiencias del maíz. Creas una proteína completa de alto valor biológico, equivalente a la de la carne, pero 100% vegetal.
La receta tradicional: Huauzontles capeados con queso
Para que disfrutes de esta joya de la ciencia prehispánica en tu mesa, aquí tienes el paso a paso clásico:
- La limpieza: Enjuaga muy bien el manojo. Retira las hojas marchitas y corta las ramas pequeñas separándolas del tallo central grueso.
- El hervor: Pon a hervir agua con sal. Cocina los huauzontles de 15 a 20 minutos hasta que estén suaves. Escúrrelos perfectamente y exprímelos con las manos para quitar el exceso de agua.
- El armado: Toma un puñado de ramitas cocidas, coloca una tira de queso (Oaxaca o panela) en el centro y pon otro puñado encima. Aprieta con fuerza para formar una tortita compacta. Pásala por harina de trigo para que el huevo se adhiera.
- El capeado: Bate las claras de 4 huevos a punto de nieve (hasta que formen picos firmes). Incorpora las yemas una a una de forma envolvente con una pizca de sal.
- Al sartén: Sumerge la tortita en el huevo y llévala a un sartén con abundante aceite caliente. Dórala por ambos lados, escúrrela en papel absorbente y sírvela bañada en caldillo de jitomate.
Y en tu casa, ¿ya conocían este truco de combinarlo con tortilla? PdC.
