No, no se trata de gritar más fuerte ni de tener “mano dura”. Se trata de aprender nuevas formas de acompañar a las niñas y los niños.
¿Te ha pasado que una amiga te dice: “Ya no sé qué hacer con los berrinches de mi hijo” o “parece que nada funciona”? Pues justamente de eso me enteré y pensé que valía la pena compartirlo durante esta Plática de Café.
Resulta que la Facultad de Psicología de la UNAM lleva 25 años enseñando a madres, padres, personas cuidadoras y docentes estrategias para manejar los problemas de conducta de niñas y niños, siempre con base en evidencia científica y dejando atrás los métodos basados en los gritos o los castigos.
Educar también se aprende
La iniciativa se llama Programa de Crianza Positiva en el Hogar y está coordinada por la académica Silvia Morales Chainé, quien explica que el objetivo es ayudar a comprender por qué niñas y niños actúan de determinada manera y ofrecer herramientas para guiarlos hacia conductas más saludables.
El programa está pensado principalmente para menores de 18 meses a 10 años, aunque muchas de las estrategias también pueden aplicarse en otras etapas de la vida.
La especialista explica que es durante la infancia cuando resulta más sencillo modificar conductas como agresiones, desobediencia o berrinches, antes de que se conviertan en problemas más complejos.
El error de esperar
Uno de los mensajes más importantes es que muchas familias buscan ayuda cuando la situación ya es difícil de controlar.
Algunas llegan cuando el pequeño tiene alrededor de dos años y comienzan los episodios de agresividad. Otras esperan hasta el ingreso a la primaria, cuando aparecen dificultades para seguir reglas o permanecer sentados durante las clases.
Sin embargo, la recomendación es no esperar.
De hecho, la crianza positiva puede comenzar incluso antes del nacimiento, desde el momento en que una persona decide convertirse en madre o padre y empieza a prepararse para esa nueva etapa.
El celular no debería ser la “niñera”
Otro tema que llamó la atención es el uso de dispositivos electrónicos para entretener a los menores.
Morales Chainé advierte que convertir el celular o la tableta en una especie de “nana digital” puede generar riesgos difíciles de detectar, ya que muchas de las interacciones ocurren dentro de redes sociales o plataformas digitales.
Por ello, recomienda que madres, padres y cuidadores también desarrollen habilidades para acompañar a las niñas y los niños en el uso responsable de la tecnología.
Pero, además, recuerda algo que a veces olvidamos: la convivencia cara a cara sigue siendo fundamental para fortalecer la comunicación, disminuir la ansiedad y favorecer un desarrollo emocional saludable.
Más reconocimiento, menos confrontación
La crianza positiva no significa permitir todo.
Corregir sigue siendo necesario, pero la diferencia está en la forma de hacerlo.
El programa enseña estrategias como:
- Dar instrucciones claras.
- Establecer rutinas.
- Organizar mejor los tiempos.
- Explicar qué se espera del niño o la niña.
- Reconocer los logros y los comportamientos adecuados.
La idea es fortalecer las conductas positivas en lugar de concentrarse únicamente en señalar lo negativo.
Un programa con respaldo científico
Esta estrategia de la UNAM se ha fortalecido durante un cuarto de siglo y ha sido actualizada para responder a los retos actuales, incluidos los relacionados con la tecnología.
Además de trabajar con madres, padres y personas cuidadoras, también capacita a profesionales de la psicología, medicina, trabajo social y enfermería para que puedan aplicar estas herramientas en distintos espacios.
El curso tiene una duración de ocho horas, distribuidas en cuatro sesiones, y puede tomarse tanto de manera presencial como virtual.
La plática de café
Quizá nadie nace sabiendo cómo ser mamá, papá o persona cuidadora. Y aunque abundan los consejos bien intencionados, no todos tienen sustento.
Por eso resulta valioso saber que existe un programa respaldado por la UNAM que demuestra que educar con firmeza también puede hacerse con respeto, empatía y conocimiento.
Porque, al final, criar no consiste en ganar una batalla contra los berrinches, sino en ayudar a que niñas y niños aprendan a manejar sus emociones mientras los adultos también aprendemos nuevas maneras de acompañarlos. PdC.
Si es de interés el tema puede consultar el sitio electrónico: Aprendo Más y aquí te dejamos la liga https://aprendomasplus.cuaed.unam.mx/
