Qué gusto que sigan aquí con nosotros. Hoy nos sentamos a platicar sobre un tema que seguro han sentido en carne propia: el calorón que se vive a veces en la ciudad. ¿Se han fijado que hay zonas que parecen un verdadero horno?
Hace poco, los expertos Diana Pacheco y Gustavo Madrid platicaron en un seminario de la UNAM sobre algo muy interesante. Resulta que el asfalto, el concreto y tanto vidrio que hay en nuestras calles atrapan el calor, creando lo que los científicos llaman “islas de calor”. Esto, sumado al cambio climático, hace que las olas de calor sean más largas y pesadas, afectando desde nuestras plantas hasta el aire que respiramos.
Por eso, nos urge empezar a pensar en construcciones sustentables. La buena noticia es que hay formas muy ingeniosas de adaptar nuestras casas y calles para bajarles la temperatura sin gastar una fortuna en aire acondicionado. ¡Aquí te contamos las mejores ideas!
El reto de nuestras casas
¿Por qué se calienta tanto la Ciudad de México? Nuestra bella capital combina construcciones antiguas de piedra y mampostería con edificios modernos de puro concreto y vidrio. El problema es que el concreto absorbe el calor del sol todo el día y lo suelta en la noche.
Además, no es lo mismo vivir en zonas llenas de edificios como la Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo o Iztapalapa, que en lugares con más árboles y naturaleza como Tlalpan o Milpa Alta. ¡La diferencia de temperatura es enorme!
Fachadas con “sombrilla” propia
Para que tu casa no se vuelva un sauna, la experta Diana Pacheco nos da un gran consejo: usar el sombreado a nuestro favor. Instalar persianas exteriores, toldos o dispositivos móviles en las ventanas ayuda a frenar los rayos del sol antes de que toquen el vidrio.
Otra opción padrísima son las celosías —esos enrejados decorativos tan vistosos— que dejan pasar el aire fresco y la luz, pero bloquean el calor directo y, de paso, te dan más privacidad.
El poder del color blanco y las plantas
¿Sabías que un techo pintado de blanco puede reducir la captación de calor solar hasta en 15 grados Celsius? Así de fácil: un buen impermeabilizante blanco hace magia.
Y si a eso le sumas una azotea verde, ¡ya ganaste! No necesitas una obra de ingeniería; basta con poner macetas con plantas en tu techo. Esto puede bajar la temperatura dentro de tu hogar hasta 10 grados Celsius, purifica el aire y, además, invitas a abejas y mariposas a visitarte.
Calles que respiran y toman agua
Por su parte, Gustavo Madrid nos invita a imaginar calles más amigables. El plan ideal es cambiar el pavimento negro por adoquines que permitan que el agua de lluvia se filtre a la tierra en lugar de evaporarse y calentar el ambiente.
Si llenamos las calles de árboles, creamos rutas peatonales frescas y usamos sistemas subterráneos para capturar el agua, no solo bajaremos el termómetro de la ciudad, sino que ayudaremos a rellenar nuestros acuíferos.
Cuidar el planeta y vivir en un hogar más fresco sí es posible con pequeños cambios de diseño. Al final del día, las ciudades sustentables se construyen desde casa.
Y tú, ¿qué truco usas en casa para ganarle la batalla al calor? ¡Platícanos en los comentarios mientras disfrutamos de este café! PdC. ☕
Foto: Sam Drubi.
