¿Te acuerdas de ese protector labial que todas cargamos en la bolsa y que nos ha salvado la vida mil veces? ¡Sí, el ChapStick! Pues resulta que no es ninguna novedad de nuestra época, ¡ya cumplió 140 años en el mercado!
Me puse a rascarle a la historia y es increíble todo lo que ha pasado.
A poco no te pasa que hay clásicos que sientes que siempre han estado ahí. Pues con ChapStick es literal. Imagínate que ha acompañado a muchísimas generaciones cuidándoles los labios. Pero lo que hoy vemos como algo muy normal, un gesto de amor propio (self-care, como le dicen ahora) y superpráctico, empezó de una forma que ni se imaginas. ¡Es todo un icono!
Empezó pareciendo una vela
Te cuento: todo pasó en un pueblito de Virginia, en Estados Unidos, a finales del siglo XIX. Un farmacéutico que se llamaba Charles Browne Fleet andaba experimentando en su botica para ayudar a sus clientes con los labios partidos (ya sabes, por los fríos de allá).
El caso es que su primera idea no se parecía en nada al tubito que traemos en la cosmetiquera. No, más bien ¡parecía una pequeña vela sin mecha y venía envuelto en papel aluminio! Imagínate para ponértelo.
El negocio de los 5 dólares
Aquí viene la mejor parte del chisme. En 1912, el doctor Fleet le vendió la fórmula y todos los derechos del producto a un amigo suyo, John Morton, ¡por solo cinco dólares! Sí, escuchaste bien, ¡cinco dólares!
A John y a su esposa se les prendió el foco y dijeron: “A ver, esto así no es práctico”. Se metieron a la cocina de su casa y diseñaron un tubito de latón donde la barra se deslizaba hacia arriba conforme la usabas.
Esa simple idea revolucionó todo, fundaron su compañía y el producto empezó a venderse como pan caliente. Ya para los años 30 contrataron a un artista que les diseñó el logotipo clásico que tú y yo conocemos perfectamente.
Del baúl de los recuerdos a tu bolsa
Con los años la marca creció, cambió de dueños y en los años 70 cruzó el charco hasta Europa. Pero lo curioso es que, después de 14 décadas, hay tres favoritos de siempre que seguro tú también has tenido: el Moisturizer Original (el de la franja azul que hidrata delicioso), el Classic Cherry (el de cereza de toda la vida que nos encanta por el olor) y el Classic Original (el de la etiqueta negra).
Es increíble cómo una marca logra mantenerse vigente tanto tiempo adaptándose a lo que necesitamos, metiendo ingredientes de skincare modernos y nuevos sabores, pero sin perder su esencia. Al final, unos labios bien hidratados te dan confianza para sonreír y expresarte.
Labios con causa
Y esto no lo sabía, pero me pareció un buen detalle: el bienestar con ellos va más allá de vernos bien. Resulta que la marca apoya muchas causas sociales. Tienen iniciativas para empoderar a jóvenes de la comunidad LGBTQ+ y también programas para reconocer y apoyar a héroes locales y organizaciones que ayudan a que las comunidades sean más inclusivas.
Quién diría que lo que empezó como un remedio casero en una cocina hace 140 años, hoy es parte de la rutina diaria de millones de personas en el mundo. Definitivamente, hay clásicos que nunca pasan de moda, solo encuentran nuevas formas de acompañarnos.
¿A poco no está buenísima la historia? Apuesto a que no volverás a ver tu ChapStick de la misma manera. PdC. ☕
