Hola a todos, esta vez creo que voy a sacar lágrimas a varios y no es sido mi intensión, pero, no me queda de otra; yo lloré y todos lloramos por compañerismo.
Como ya sabemos TOOOODOS, nuestros hermosos peludos son prestados y vienen a nuestra vida a acompañarnos, a enseñarnos e incluso a curar alguna dolencia física o del alma que alguno de nosotros tenemos, ellos pueden estar con nosotros un instante, unos años o toda la vida que se les permita.
Buscando aquí y allá vi en TikTok a una persona que a su vez se encontró este testamento de un perro que igual que yo no sabe quién lo escribió, pero que al igual que esa persona me gustaría compartirlo con ustedes y pues ahí les va, acomódense, pongan sus pañuelitos al lado porque en verdad si van a llorar y no quiero después reclamos de que el “moquín” no se pudo contener y no había con que limpiar:
“No tengo muchas cosas; pero te dejo todo lo que fue mío, mi collar mordisqueado, mi cama desordenada, mi plato de agua con la orilla rota.
También te dejo media pelota de goma y un juguete roto debajo del refrigerador, pero sobre todo te dejo mis recuerdos…
Dos ojos cafés llenos de amor, una cola que no dejaba de moverse, una mancha en la alfombra donde dormía al sol, el tapete que mordí cuando era cachorro, tus carcajadas cuando perseguí a ese pájaro y fallé, mi apoyo en tus días difíciles.
Nunca fui a misa, pero sin hablar te enseñé a amar, a ser paciente, a comprender.
Tu vida fue más feliz porque estuve en ella.
Lo firma un alma peluda y fiel.
Un amigo que te amo sin condiciones.”
Y nuevamente lloré, espero que a ustedes no les pase lo mismo. No sé qué va a pasar cuando mis mosqueteros ya no estén a mi lado y tenga que dejarlos ir y que sepa que ya no estará ese “Panzón” despertándome a las seis de la mañana para que le sirva su desayuno, para luego no pelarlo e irse a dormir.
Esos ladridos de perrita empoderada que da la Wera cada vez que huele o ve a algún perro paseando por el estacionamiento, reclamando su lugar en el edificio.
O esa belleza café que cada vez que abro el refrigerador ya está presente esperando que caiga algo por descuido o porque quiere, o por que reclama como suyo en todo momento.
Esas naricitas que huelen al mundo y me hacen los días más felices y sobre todo más llevaderos cuando los vientos traen tormentas y el sol tarda en regresar al horizonte.
Espero que los peludos que tienen en casa les falten millones de años para viajar a otra dimensión y que disfruten cada instante con ellos.
Por lo pronto ahorita voy a tomar una sesión de abrazos, lagrimas, besos y apapachos, primeros a mis hermosas peludas que son las que se dejan mimar y luego al sicario de la casa que ese es otro cantar, pero como ahorita me va a ver triste igual y se compadece de su esclava y permite que lo apapache un poco.
En fin, gocen todos los momentos que puedan con sus bolas de pelos y ámenlos todos los días.
“Aunque tus patitas ya no caminen a nuestro lado, tu espíritu corre libre y feliz en el arcoíris de los perros.” – Anónimo.
Como siempre, te deseo muchas huellitas 🐾🐾🐾 de amor en casa. PdC.
Escrito por La Loca del Gato 🐈 y Otras…
