La Loca del Gato y otras

Firulais, ¿por qué le ladras?

No sé si habrán notado que de repente su peludo está muy tranquilo y sin decir “agua va”, ve pasar una persona y de momento se pone a ladrar como si no hubiera un mañana o como si le debiera la tanda.

A mí en ocasiones me ha pasado, sobre todo con la Wera que de pronto le ladra a alguien que pasa por la casa o en la calle y lo único que hago es darle la orden de silencio y ella calla de inmediato, pero le lanza su mirada “ocho por un cuarto” que significa no creas que no te estoy viendo.

Me gustaría decirles que no es casualidad: según el veterinario Felipe Vázquez Montoto, de los centros Catdog, los lomitos también son “selectivos” con sus ladridos, y no siempre se trata de agresividad.

Según el experto, los peludos desarrollan afinidades o rechazos por estímulos que perciben como amenazantes, incómodos o simplemente inusuales.

Les ocurre lo mismo que a nosotros. Hay gente que te cae mejor y otra que no tanto.  Hay personas que no les resultan simpáticas.

¿Qué activa su alarma?

De acuerdo a lo publicado en el sitio: elmanana.com.mx, existen varios factores que pueden detonar estos ladridos selectivos:

  • Olores corporales particulares
  • Forma de caminar
  • Postura o lenguaje corporal
  • Tonos de voz o gesticulaciones
  • Invasión de su “espacio seguro”

Y sí, aunque no lo creas, los peludos pueden “oler el miedo”. Quienes tienen fobia a los canes suelen liberar hormonas asociadas al miedo, lo que altera su olor natural. Este cambio es imperceptible para nosotros, pero no para el potente olfato de esas bolas de pelos.

¿Y si fue maltratado?

Vázquez también aclara que los peluditos con antecedentes de maltrato suelen reaccionar con más desconfianza.

Ganarse su confianza requiere mucha constancia, amor y cariño. Cuesta lo suyo hacerles olvidar que, por suerte, no todos los humanos somos malos.

Así que, si un lomito te ladra sin razón aparente, no te lo tomes a personal. Puede que estés invadiendo su espacio, que detecte tu miedo… o simplemente que no le caigas bien.

Como nosotros, los perros también tienen sus intuiciones y las hacen oír con fuerza.

Ya con esta información en mano, bueno, ya sé que la Wera es… digamos “pikis miquis” como diría mi sobrina, es decir en pocas palabras, “sangrona” con algunas personas que en verdad van por la vida sin darle importancia a lo que le rodean y que ella piensa que la calle es solo para su manada o que la privacidad de su pasillo no puede ser invadido por un distraído mensajero de paquetería que de repente brinca asustado porque a la loca no le gustó que pasara por la casa.

En fin, mi Wera es sangroncita en ese sentido y “ni mollo” es bella y payasa y así se va a quedar.

Así que lo que me queda es aguantar a mi princesita y apapacharla, y ver la ventaja de que enloquezca de pronto.

Al final, es una buena alarma que nos pone en alerta a toda la manada porque eso sí, ganas de provocar un infarto por volumen, potencia y ganas no queda para avisar que no le cayó bien alguien, no le gustó que pasará cerca o sencillamente siente peligro cerca de nosotros.

Y ustedes también tienen una alarma que come, cuesta una lana, pero eso sí es una bola de pelos que no cambiarías por nada.

“La mirada de un perro puede iluminar incluso el día más oscuro.” – Anónimo.

Como siempre, te deseo muchas huellitas 🐾🐾🐾 de amor en casa. PdC.

Escrito por La Loca del Gato 🐈 y Otras…

Foto de Egorov.

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