Zadie Smith se disfraza de siglo XIX y nos lanza un reto: ¿hasta dónde estamos dispuestos a escarbar en las máscaras de la identidad? Su novela “La impostura” no es precisamente un paseo por la campiña inglesa ni una crónica amable de salones victorianos. No. Aquí hay fuego lento, mirada crítica y un duelo de cerebros y voluntades entre dos personajes que, aunque parecen sacados de mundos opuestos, se cruzan en una misma línea de tensión moral.
Tenemos, por un lado, a Andre Bogle, un antiguo esclavo jamaicano que decide fabricarse una nueva identidad —con toda la carga de impostura, astucia y supervivencia que eso implica— y, por el otro, a la señora Touchet, una mujer blanca, británica, racionalista, incrédula y más escéptica que una enciclopedia en bata. El encuentro entre ambos es el corazón de la novela.
Y aunque parezca que Zadie Smith nos quiere contar una historia del pasado, lo cierto es que aquí se juega una batalla absolutamente contemporánea: la lucha por narrarse uno mismo en un mundo que constantemente te reduce a un papel secundario o, peor, a un estereotipo.
Lo primero que hay que decir sin rodeos: “La impostura” es un libro exigente. No entra fácil. Los primeros capítulos son densos, el estilo es abigarrado y se permite algunas acrobacias verbales que pueden dejarte con cara de “¿me perdí algo?”. Quien esperara una novela ágil, rápida y luminosa, probablemente, pensará en abandonarla antes de la página 50. Pero si uno resiste, si aguanta ese arranque incierto, aparece la recompensa: una historia rica, punzante, donde cada diálogo está cargado de ideología, historia y contradicciones humanas.
Zadie Smith juega aquí con varios ejes temáticos: el desarraigo como herida permanente, la manipulación de la verdad como herramienta de poder, la esclavitud no solo como sistema económico sino como modelo cultural que sigue arrastrando sus cadenas, incluso disfrazadas de libertad. ¿Quién puede reinventarse? ¿Qué precio tiene la mentira si sirve para sobrevivir? ¿Y cuánta verdad podemos tolerar cuando desmonta nuestras ideas cómodas sobre el pasado?
Zadie Smith escribe con precisión de cirujana y elocuencia de oradora. La narración en tercera persona permite explorar distintas miradas sin perder profundidad. A diferencia de sus obras anteriores, aquí Zadie Smith se aleja de Londres y sus barrios multirraciales para meterse de lleno en una novela histórica. Pero ojo: histórica no quiere decir nostálgica. Más bien, es como si lanzara un espejo a nuestro tiempo desde el siglo XIX.
Sí, “La impostura” puede frustrar. No es complaciente. No da respuestas rápidas ni personajes simpáticos con los que identificarse. Pero justo ahí radica su potencia. Es una novela que interroga, que tensa, que obliga a leer entre líneas. Y aunque no satisface al lector impaciente, deja poso. Te hace pensar si todo eso que damos por hecho sobre quiénes somos y de dónde venimos… no será también, en el fondo, otra forma de impostura.
Zadie Adeline Smith (Londres, 1975) es una escritora, novelista, ensayista, y escritora de relatos cortos británica. Su primera novela, Dientes blancos se convirtió inmediatamente en un best-seller y ganó varios premios. Es profesora titular de la Facultad de Escritura Creativa de la Universidad de Nueva York desde septiembre de 2010. PdC.
Escrito por B. Del Ángel.
