No es un poemario al uso, sino una especie de autopsia sentimental con ritmo de tango: lúcida, dolorosa y, por momentos, endiabladamente bella. Anne Carson, la poeta canadiense que se mueve entre lo clásico y lo contemporáneo como quien cruza un abismo con tacones, convierte el desmoronamiento de un matrimonio en una meditación sobre la belleza, el deseo, la traición y esa obstinada necesidad de amar incluso cuando todo se ha vuelto ruina.
“La belleza del marido”, compuesto por veintinueve poemas —o “tangos”, como los llama— y una coda final, parte del célebre lema de John Keats, Beauty is truth, truth beauty, y lo lleva al límite. Cada poema arranca con un verso del romántico inglés, pero Anne Carson no se queda en la cita culta: usa a Keats, a Swift, a Shakespeare, a Kafka y hasta a Huizinga como espejos rotos en los que su protagonista —una mujer que ama, sufre, perdona y, al fin, se libera— se refleja con ironía y desesperación.
Lo que podría ser la enésima historia de un marido infiel “La belleza del marido” se transforma, en sus manos, en un artefacto poético inclasificable: mezcla de ensayo, lírica y narración, donde Anne Carson juega con el verso libre, la prosa poética y las cadencias del tango porteño para convertir el desamor en una coreografía amarga. “Un tango, como el matrimonio, es algo que uno tiene que bailar hasta el final”, escribe. Y eso hace: baila entre la humillación y el deseo, entre la razón y la locura, hasta que la música —el amor— se apaga.
Hay en “La belleza del marido” una erudición casi salvaje. Anne Carson dialoga con los mitos griegos, cita a filósofos y dramaturgos, pero lo hace con una naturalidad feroz, sin alardes ni pedantería. Sus versos no se quedan en la melancolía del abandono, sino que interrogan lo que significa soportar la belleza cuando duele. “Hay que aguantar la belleza”, dice, y la frase podría servir como resumen de todo el libro.
El marido —ese ser encantador y detestable a partes iguales— es el eje ausente en torno al cual gira la narradora, pero no es el enemigo. Anne Carson no escribe un panfleto feminista, ni una revancha de género. Lo suyo es otra cosa: una exploración de la mirada femenina sobre el mundo, de esa lucidez que ama incluso sabiendo que va a doler. Como señala el crítico Ángel Rupérez, aquí no hay abominación del hombre, sino una inteligencia emocional que lo abarca todo, incluso lo imperdonable.
El personaje de Ray, el amigo confidente, funciona como contrapunto —una especie de conciencia moral o Pepe Grillo—, pero también como testigo de ese derrumbe emocional donde la protagonista acaba comprendiendo que el amor, por sí solo, no basta. Cuando Ray desaparece, también desaparece su último punto de apoyo, y la ruptura se consuma.
“La belleza del marido” es, al final, un libro de contrastes: luminoso y oscuro, elegante y brutal, culto y visceral. Puede que algunos lectores echen de menos más autenticidad o una emoción más descarnada, pero incluso en sus excesos el poemario late con una energía que desarma. Anne Carson no busca conmover: busca entender. Y en ese intento, convierte el dolor en arte, la pérdida en pensamiento, y el tango —ese lamento que se baila— en una forma de resistencia.
Un libro para leer con el corazón roto y la cabeza encendida.
Anne Carson (Toronto, 1950), Poeta, ensayista, traductora y profesora.
Especializada en lenguas clásicas y literatura comparada, se le considera una de las poetas más importantes de las letras anglosajonas.
Estudió Lenguas en el St. Michael’s College de la Universidad de Toronto, aunque abandonó dos ocasiones antes de terminar sus estudios en 1974. También se interesó por el mundo de las artes gráficas y se formó en métrica griega y crítica textual griega en la Universidad de St Andrews. En lo referente a la docencia, ha impartido clases tanto en la Universidad McGill como en la Universidad de Michigan.
Entre sus obras se encuentran títulos como Economía de lo que no se pierde, Autobiografía de rojo, Decreación, Si no el invierno, La belleza del marido o Eres dulce y amargo, entre otros.
Durante su trayectoria ha sido reconocida con importantes galardones como el Premio de Poesía Griffin o el Premio Princesa de Asturias de las Letras en 2020. PdC.
Escrito por B. Del Ángel.
