Crudo, cocido, asado, frito, en salsas, moles, consomés, relleno, e incluso en postres… ¿qué es? ¿No dan? les doy otra pista: es uno de los ingredientes principales de nuestros platillos desde tiempos prehispánicos muy apreciado por su sabor. Y que por ciento, es tan sabroso que aún untado en una sencilla tortilla deleita el paladar.
Estamos hablando del chile que de acuerdo al blog de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, hoy se conocen al menos 200 variedades criollas y 64 variedades domesticadas en México.
Díganme si no es espectacular cuando vas al mercado ver una gran variedad de sus formas, texturas, tamaños, colores brillantes con matices verdes, amarillos, naranjas y rojos.
Entre los más conocidos están el habanero, con el más alto contenido de capsaicina, el poblano, manzano, serrano, cascabel, chipotle, chilaca, catarina, güero, chicostle, costeño, de árbol, morita, piquín, entre muchos más que toman distintos nombres cuando están frescos o secos y son de una u otra región.
Del chile (Capsicum annum), la evidencia más antigua son las semillas de la cueva de Coxcatlán, en la región de Tehuacán, Puebla, donde arqueólogos descubrieron restos de esta planta solanácea que datan de entre 6900 a.C. y 5000 a.C.
Y como decíamos dese tiempos prehispánicos ha sido apreciado por su sabor, pero que creen, también en la medicina natural por sus propiedades medicinales y nutritivas.
Estudios sobre este vegetal indican que es rico en vitaminas A y C, pero su compuesto principal, la capsaicina, es la causante del característico picor de este alimento, en diferentes grados, según la variedad.
Entre sus propiedades medicinales, la sensación picante que produce es útil para la circulación sanguínea, reduce la formación de coágulos y el endurecimiento de las arterias, lo que disminuye la posibilidad de sufrir ataques cardiacos.
Su contenido vitamínico previene problemas en la vista, mucosas, encías y dientes, e incluso se le ha utilizado para contener el dolor de muelas en combinación con sal y otros elementos.
Por ser antioxidante, la capsaicina combate los radicales libres, y posee también propiedades antiinflamatorias, por lo cual se elaboran con chile, calmantes musculares, mientras en la cosmiatría se producen shampoos.
Pero esperen, aquí viene lo mejor…
Científicos mexicanos desarrollan análogos del chile para combatir la obesidad
De darle sabor a la comida mexicana, el chile podría ser un elemento clave para el tratamiento contra la obesidad. Sí, como lo lees. Pero, esperen, esperen, no se trata de ponerse a comer chiles como locos. No, no es así, resulta que una de las sustancias responsables del efecto picante del chile, la llamada capsaicina podría ser capaz de reducir las grasas. Y por esta propiedad, expertos analizan su uso como tratamiento, que ahora les platicamos.
El chile, un pilar de la gastronomía mexicana, podría ser clave en la lucha contra la obesidad gracias a un avance científico. Una empresa mexicana, SciTherm, ha desarrollado moléculas sintéticas inspiradas en la capsaicina, el componente que da el picor al chile, pero sin sus efectos irritantes. Estas nuevas moléculas conservan la capacidad de quemar grasa, ofreciendo una potencial alternativa para el control del peso.
La ciencia detrás del picor y la quema de grasa
El efecto picante del chile se debe a la capsaicina, una sustancia que actúa como mecanismo de defensa en la planta. Al consumirla, esta molécula causa una reacción termogénica en el cuerpo, provocando una sensación de calor y sudoración a medida que el cuerpo degrada las grasas para producir energía. La capsaicina también se conoce por sus propiedades analgésicas, anticancerígenas y antiinflamatorias.
Un “interruptor molecular” para la quema de lípidos
Dirigida por el doctor Alejandro Torres Gavilán, exalumno del Instituto de Biotecnología de la UNAM, la empresa SciTherm ha creado moléculas que imitan a la capsaicina natural. A diferencia de esta, las moléculas sintéticas no causan irritación o acidez estomacal, pero activan un receptor que funciona como un “interruptor molecular” para la degradación de los lípidos o grasas.
Los experimentos realizados con células adiposas de roedores han mostrado una reducción del 80 por ciento en los triglicéridos. El objetivo es dirigir este efecto de quema de grasa específicamente a los depósitos adiposos sin afectar otras partes del cuerpo.
Próximos pasos y financiamiento
Actualmente, SciTherm está en la fase de seleccionar la molécula más eficiente para la quema de lípidos y la más segura para el organismo. El siguiente paso será realizar pruebas en animales y, posteriormente, en humanos, con la meta de desarrollar un tratamiento oral.
En 2024, SciTherm fue una de las cuatro empresas mexicanas seleccionadas por GridX, un fondo internacional que apoya a startups de biotecnología de alto impacto en Latinoamérica. PdC.
Foto de Mark Stebnicki.
