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La Nochebuena: de símbolo azteca a ícono global de la Navidad

La flor de Nochebuena, conocida científicamente como Euphorbia pulcherrima, es mucho más que un adorno navideño; es un símbolo vivo con raíces profundas en la historia y la cultura mexicana que ha conquistado el mundo. Originaria de las regiones tropicales de México, especialmente de Taxco, Guerrero, esta vibrante planta ha pasado de ser un elemento ritual prehispánico a un ícono global de las fiestas decembrinas.

Orígenes prehispánicos y uso medicinal

En la época prehispánica, los aztecas la llamaban Cuetlaxóchitl, vocablo náhuatl que significa “flor de pétalos resistentes como el cuero” o “la reina de las flores”. Para ellos, su intenso color rojo simbolizaba la sangre de los sacrificios ofrendados al Sol para renovar sus fuerzas.

La cuetlaxóchitl era versátil. Los antiguos mexicanos la utilizaban para ornamentar los templos del dios Huitzilopochtli y en la medicina tradicional. Se empleaba para tratar fiebres, afecciones respiratorias (como anginas o tos), paperas y, notablemente, para estimular la producción de leche materna, un uso documentado en códices del siglo XVI como el Florentino.

La Colonia y la integración navideña

Con la llegada de los españoles y el proceso de evangelización, la flor encontró un nuevo propósito. En el siglo XVII, frailes franciscanos en Taxco, Guerrero, comenzaron a utilizarla para decorar las festividades religiosas de la Natividad, aprovechando su floración natural en diciembre. Los misioneros asociaron su color rojo con el simbolismo de la Navidad, adaptándola a las celebraciones cristianas.

Expansión internacional y popularización

El salto a la fama mundial ocurrió en 1825 gracias a Joel Roberts Poinsett, diplomático estadounidense y primer embajador de Estados Unidos en México. Admirador de la flor durante su estancia, Poinsett llevó muestras de la planta a su país y la introdujo en jardines botánicos. En su honor, la planta se popularizó en Estados Unidos y Europa bajo el nombre de poinsettia.

La innovación comercial fue clave para su masificación. A partir de la década de 1920, horticultores, como Paul Ecke en California, desarrollaron técnicas para mejorar su crecimiento y comenzaron a comercializarla a gran escala, cimentando su estatus como un ícono navideño global.

La Nochebuena hoy

Hoy día, la flor de Nochebuena es considerada el símbolo floral de la Navidad. México ocupa el cuarto lugar mundial en superficie cultivada, con 248 hectáreas dedicadas a su producción, principalmente en Morelos, Michoacán, Ciudad de México, Puebla y Estado de México, generando aproximadamente 13 mil empleos.

Como es el caso de Felipe González, quien junto con su padre y hermanos, cada año vienen a la Ciudad de México a vender más de 20 mil Nochebuenas. Cuenta a Pláticas de Café que son cinco familias que dependen de la venta de esta flor.

Oriundos de Michoacán, narran que la Nochebuena tarda casi un año para florecer y son muchos los cuidados que durante ese tiempo le dan a la planta. Las cinco familias se organizan para cultivarla y así lo han hecho durante 30 años.

Más de un centenar de variedades

Existen más de 100 variedades conocidas de flor de Nochebuena, y hay aproximadamente 16 variedades genéticas mexicanas específicas desarrolladas en el país. Estas variedades se distinguen por sus diferentes colores, tamaños y formas, aunque la más popular y común es la de color rojo intenso.

*En el mercado se pueden encontrar más de 30 variedades comerciales con diversos colores como rojo, blanco, rosa, amarillo, rayado y marmoleado.

*El Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pesca (INIFAP) ha desarrollado al menos 10 variedades mexicanas registradas, como Alondra, Rubí, Leticia, Juanita, Beatriz, Vicky, Jimena, Alhely, Paula y Naomi.

*Se cultivan alrededor de 85 especies y variedades distintas, que varían en tamaño, forma y color.

*En México se producen más de 30 variedades de esta flor, de las cuales el 90%, tanto en producción como en consumo, corresponde a la tradicional roja, el 5% a la blanca o amarilla, y el resto se distribuye entre la rosa, la rayada y la marmoleada.

La más grande del mundo

Un dato curioso es que en Taxco, Guerrero, cada año se hace la flor de Nochebuena más grande del mundo, y es que en la Plaza Borda se recrea su figura con miles de macetas, a tal punto que ya ha sido inscrita en el Récord Guinness.

Cuidados Esenciales

Para quienes deseen disfrutar de esta flor, es vital recordar que requiere abundante luz indirecta, regarse solo cuando la tierra esté seca (evitando mojar las hojas rojas) y evitar lugares húmedos. Tras la Navidad, una poda adecuada puede ayudar a su florecimiento futuro, asegurando que este pedazo de historia mexicana siga alegrando los hogares. PdC.

 

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