Lo que se promociona como una alternativa moderna y “limpia” para abandonar el cigarro es, en realidad, una trampa de doble adicción. Guadalupe Ponciano Rodríguez, académica de la Facultad de Medicina de la UNAM, advirtió que las llamadas “bolsas de nicotina” no son una alternativa para dejar de fumar, sino un producto con alto potencial tóxico que pone en riesgo la salud bucal, digestiva y cardiovascular.
Un engaño de sabor y adicción
A diferencia de los tratamientos aprobados en México —como parches, chicles de nicotina o fármacos como el bupropión—, estas bolsas carecen de regulación sanitaria y aprovechan vacíos legales al usar nicotina sintética.
“El placer es doble: por la nicotina y por el sabor que las acompaña, lo que las hace más adictivas”, enfatizó Ponciano Rodríguez. La experta señaló que la industria utiliza sabores como menta o mora azul para cubrir el olor desagradable de la nicotina, reduciendo engañosamente la percepción de riesgo, especialmente entre los jóvenes.
Daños severos: De la boca al estómago
El uso de estas pequeñas bolsas, que se colocan entre el labio y la encía, provoca efectos colaterales graves debido al contacto prolongado (aproximadamente 30 minutos) con los tejidos:
- Salud Bucal:Al mantenerlas continuamente en la boca, producen aftas, úlceras y abscesos periodontales que pueden derivar en la pérdida de piezas dentales y gingivitis.
- Aparato Digestivo:Al pasar la saliva impregnada con estas sustancias, se origina inflamación estomacal, dolor abdominal, gastritis, colitis y erosión de la mucosa gástrica.
- Riesgo Cardiovascular:El suministro de nicotina por vía oral alcanza concentraciones de hasta 50 miligramos, lo que puede provocar infartos al miocardio o eventos vasculares cerebrales.
Una amenaza para los menores
La especialista, quien también coordina el Programa de Investigación y Prevención del Tabaquismo de la UNAM, alertó sobre la comercialización de estos productos. Al no estar regulados como tabaco, se venden en tiendas de conveniencia cerca de golosinas, quedando al alcance de menores de edad.
“Si un niño atraído por el olor ingiere una de estas bolsas, podría sufrir una intoxicación grave con náuseas, convulsiones y, en casos críticos, depresión respiratoria o fallecimiento”, advirtió.
Finalmente, la académica subrayó que el consumo combinado de estas bolsas con vapeadores y cigarros tradicionales convierte al organismo en una “bomba de tiempo”, instando a la población a buscar métodos científicos seguros y regulados para combatir la dependencia a la nicotina. PdC.
