Científicos del Instituto de Geología de la UNAM identificaron una nueva especie extinta, denominada Hymenaeaphyllum mirandae, tras analizar hojas preservadas en resina fósil.
Investigadores del Instituto de Geología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han marcado un hito en la paleobotánica al identificar al Hymenaeaphyllum mirandae, una especie de árbol productor de resina que habitó en el actual estado de Chiapas hace aproximadamente 23 millones de años, durante la época del Mioceno.
El hallazgo ocurrió en el municipio de Simojovel de Allende, específicamente en el área de La Quinta (Formación Simojovel). La investigación, liderada por la doctora Ana Lilia Hernández Damián en colaboración con Marco A. Rubalcava-Knoth y Sergio Cevallos-Ferriz, fue publicada recientemente en la revista científica Paleoworld.
Las hojas: la clave del rompecabezas
A diferencia de otros hallazgos, este descubrimiento se centró en el análisis detallado de siete piezas de ámbar que contenían hojas excepcionalmente preservadas. La doctora Hernández Damián, integrante del Laboratorio de Paleobotánica, explicó que la identificación fue posible gracias a microestructuras conocidas como glándulas translúcidas presentes en los folíolos (láminas de las hojas), visibles únicamente al observarlas a contraluz.
“Localizamos hojas de una de las plantas que dieron origen al ámbar de México”, señaló la investigadora. Entre las características técnicas que permitieron su clasificación destacan sus bases asimétricas y venas secundarias de tipo broquidódromas.
Conexiones geográficas y evolutivas
El estudio sugiere que este grupo de plantas estuvo ampliamente extendido por las bajas latitudes de Norteamérica. Actualmente, el Hymenaeaphyllum mirandae tiene parientes vivos cercanos como el guapinol (Hymenaea courbaril), que crece en la costa del Pacífico mexicano, así como los géneros Guibourtia y Peltogyne.
Un dato sorprendente para los científicos es la similitud de estos restos con la especie Hymenaea verrucosa, que crece actualmente en la región paleotropical de África. Esta conexión refuerza la teoría de los vínculos biológicos entre el neotrópico y otras partes del mundo en la antigüedad.
México: un lugar excepcional para la ciencia
El ámbar es resina fósil que, al ser un producto pegajoso en su origen, atrapa restos biológicos como insectos, flores y fragmentos de plantas. Hernández Damián destacó que, aunque existen más de 200 depósitos de resina en el mundo, solo unos 25 contienen organismos preservados, lo que convierte a México y República Dominicana en sitios de relevancia mundial para la paleontología.
A pesar del avance, los investigadores señalaron que aún no se puede determinar con total certeza la relación exacta de esta especie con los géneros actuales, debido a que todavía falta evidencia que conecte directamente las hojas con las flores encontradas. Por ello, la UNAM subraya la importancia de continuar el trabajo conjunto con las comunidades locales que exploran las minas de ámbar en Chiapas. PdC.
