Con esta “ola de calor” que parece no dar tregua, lo último que queremos es salir a la calle a las 2 de la tarde. Y si tú lo sufres, imagínate tu perro que básicamente camina descalzo y lleva un abrigo de piel puesto todo el tiempo.
Aunque nos encanta verlos correr, sacar a pasear a “Fido” cuando el sol está en su punto máximo es una pésima idea. Aquí te contamos por qué a veces el mejor paseo es el que NO se hace.
El pavimento: un sartén para sus patitas
¿Has intentado caminar descalzo por la banqueta al mediodía? Si tú no aguantas ni tres segundos, ellos tampoco. Las almohadillas de los perros son sensibles; el asfalto caliente puede causarles quemaduras de segundo grado en cuestión de minutos, provocando ampollas y mucho dolor.
Una regla de oro: si no puedes dejar la palma de tu mano en el suelo por 5 segundos porque quema, está prohibido para tu mascota.
Sí, ellos también sufren el “golpe de calor”
Mucha gente piensa que esto es solo cosa de humanos, pero los perros son incluso más vulnerables. A diferencia de nosotros, ellos no sudan por la piel; solo regulan su temperatura a través del jadeo y de las almohadillas de sus patas.
Cuando el calor es excesivo, su sistema colapsa. Un golpe de calor en un perro puede manifestarse con:
Jadeo excesivo y muy fuerte.
Babeo espeso.
Encías muy rojas o azuladas.
Mareos o falta de coordinación (parece que caminan “borrachos”).
En casos graves, esto puede derivar en fallos orgánicos o algo peor. No es para tomárselo a la ligera.
¿Qué hacer entonces?
Relájate, no pasa nada si se saltan el paseo de mediodía. Lo ideal es salir muy temprano por la mañana o ya que cayó el Sol. Si de plano es necesario que salga a hacer sus necesidades, busca siempre la sombra y que sea una vuelta “express” de apenas unos minutos.
Recuerda: un perro fresco es un perro feliz. Mejor quédate en casa, prende el ventilador y asegúrate de que su tazón de agua siempre esté lleno. ¡Tu mejor amigo te lo agradecerá! PdC.
Foto de Gustavo Martínez.
