Alerta 2026: Se esperan 40 millones de toneladas de sargazo. UNAM revela el impacto en playas, salud y turismo en Quintana Roo.
La crisis del sargazo está lejos de terminar. Este año se esperan 40 millones de toneladas métricas de biomasa de sargazo en el Océano Atlántico, y Quintana Roo ya se prepara para un incremento histórico en su recolección.
Así lo reveló Jorge Prado Molina, coordinador del Laboratorio Nacional de Observación de la Tierra (LANOT) de la UNAM, durante la conferencia “Detección de sargazo en el Caribe Mexicano utilizando imágenes satelitales” del Programa Espacial Universitario.
El dato que preocupa: Solo el año pasado, Quintana Roo recolectó aproximadamente 96 mil toneladas. Desde 2022, las cifras récord han causado un daño real en arrecifes, pastos marinos y en la economía, porque numerosos turistas huyen de las playas invadidas.
Pero el peligro va más allá del turismo. El impacto silencioso es en la salud: esta alga captura arsénico, mercurio y cadmio del océano. Por eso es inadecuada para alimentar animales y contamina acuíferos si se deposita en la selva. Incluso al retirarla con maquinaria se causa deterioro porque se lleva parte de la arena.
¿Hay alguna solución? En el LANOT llevan 6 años monitoreando las manchas con tecnología satelital para evitar que lleguen a los arrecifes. El objetivo es claro: actuar antes de que toque la costa.
Se instalaron barreras de contención en 90 km de litoral, pero no han sido suficientes. “Cuando se descompone, se hunde, pasa por debajo y termina causando la marea marrón”, explicó Prado en la Facultad de Ingeniería.
El dato que pocos saben: El sargazo es un ecosistema en sí mismo, refugio de peces y tortugas. Se origina en el Atlántico y puede duplicar su volumen en solo 18 días por el calentamiento global y cambios en corrientes.
Así lo están monitoreando ahora:
Tecnología espacial: Imágenes gratuitas del satélite Sentinel-2 cada 5 días.
Modelos predictivos: De corrientes, vientos y oleaje para predecir cuándo y dónde llegará.
Trabajo en campo: GPS flotante y espectroradiómetros del Instituto de Ciencias del Mar en Puerto Morelos para comprobar lo que ven los satélites.
Drones y web: Para vigilar arrecifes y tener un visualizador que dice a qué distancia está y dónde va a encallar.
Con un acervo de 4,700 imágenes, el LANOT ya hace análisis en retrospectiva y explora nuevas soluciones, como capturar el alga mar adentro para triturarla y que no flote.
La verdad incómoda: La zona de estudio incluye Belice, Guatemala y parte de Honduras, porque el sargazo pasa primero por esos países. Es un problema regional que requiere acción urgente. PdC.
Foto de Mohamed B.
