*Ese “ya no me cabe” pesa más de lo que crees
Cuando dejas en el plato aquella ensalada, el trozo de carne o esa porción de comida que no te gustó o que de plano ya no “te cabe más”, estás contribuyendo al desperdicio de alimentos.
Ponle pausa a tu taza de café y piérdele el miedo a estos datos que te van a dejar helada: en promedio, cada mexicano desperdicia cerca de 100 kilos de comida al año. Tan solo en la CDMX se generan aproximadamente 964 toneladas de residuos de alimentos ¡en un solo día!
A nivel nacional, la cifra sube a 13.4 millones de toneladas anuales de comida tirada a la basura. Eso equivale a 38 toneladas por minuto. ¡Una locura!
Por fortuna, en nuestro país existen corazones enormes rescatando lo que otros descartan. Hoy, entre sorbo y sorbo de café, te queremos platicar sobre la loable labor de los bancos de alimentos, específicamente de BASMA (Banco de Alimentos San Miguel de Allende), quienes acaban de lanzar una iniciativa padrísima.
Resulta que en San Miguel de Allende, Guanajuato —una ciudad famosa en todo el mundo por su arte, su cultura y su comida gourmet— la realidad es de muchos contrastes. Mientras se sirven platillos espectaculares, más del 30 por ciento de la población en las comunidades rurales cercanas sufre de inseguridad alimentaria.
Para acortar esa brecha, BASMA acaba de lanzar el distintivo “San Miguel Comparte”. ¿De qué trata? Es una campaña bellísima que busca sumar a restauranteros, hoteleros, empresarios, visitantes y residentes.
La idea es reconocer a los restaurantes que se ponen la camiseta de la responsabilidad social y donan insumos en perfecto estado para alimentar a quienes más lo necesitan.
Cocina con conciencia social
El impacto de este proyecto nos encanta porque ataca el problema por todos lados:
- Cero desperdicio: Reduce drásticamente la comida que los restaurantes tiran.
- Nutrición real: Lleva alimento fresco a las familias de las zonas rurales.
- Cultura solidaria: Une a los productores, chefs, comercios y comensales en una red de apoyo.
“El distintivo representa mucho más que un reconocimiento; es un llamado a la acción”, platica Carlos González, presidente de BASMA.
Y es que la meta final de esta iniciativa es gigantesca y nos llena de orgullo: con la ayuda de todos, quieren convertir a San Miguel de Allende en la primera capital gastronómica con conciencia de México.
Como bien dice Rodolfo Mercado, director de relaciones públicas del banco de alimentos, en una ciudad donde cada platillo cuenta una historia, hoy también se puede contar un relato de solidaridad. Porque al final del día, compartir también es parte de nuestra identidad. PdC.
Foto de Klaus Nielsen.
