Huele a barro, a chile seco, a pozole que borbotea lento en la olla de la abuela. Huele a papel picado, a tierra mojada, a café de olla recién hecho y a mesa grande donde todos cabemos.
Septiembre nos abraza con su música, con sus colores, con sus sabores únicos que nos recuerdan que lo mexicano se comparte, se sirve calientito y se disfruta despacito, sorbo a sorbo, plática a plática.
México resuena con su marimba, con sus sones; a lo lejos se escuchan las polkas, los corridos, los zapateados, el arpa, el acordeón, el mariachi, los huapangos; retumba su música bravía…
Llegó con su sombrero, con sus trajes de china poblana, de charro, de norteño, de veracruzano, de huasteco…; y nos invita a sentarnos a la mesa, a compartir el pan, el pozole, el chile en nogada, los panuchos, el zacahuil, la cochinita pibil, las enchiladas, las carnitas, los tamales, la barbacoa, el mole… y la historia.
Sírvanse un cafecito, que lo mexicano también se saborea sorbo a sorbo, plática a plática.
Aquí hay pozole para el corazón y café para el alma.
¿Cuál es ese platillo que te hace decir “esto es México”? Te leo en los comentarios. PdC.☕️
