La Loca del Gato y Otras…

Historias, curiosidades y noticias para quienes saben que perros y gatos no sólo son mascotas… son parte de la familia.

“Aunque esté entrenado”, NO bajes la guardia

*¿Por qué nunca debemos bajar la guardia con nuestros perritos en la calle?

Con frecuencia escuchamos las mismas frases: “no hace nada, es muy tranquilo, no muerde, está entrenado…”

Y sí, qué bonito es confiar en nuestros lomitos. Los amamos, los educamos, los entendemos. Pero hay algo que no podemos olvidar: por muy entrenados que estén, no dejan de ser perros. Siguen teniendo instinto animal. Y además, mucho tiene que ver su raza, su tamaño, su energía y el momento.

La historia que me hizo pensar

En una plática de café con una amiga me contó algo que me dejó helada. Aquí les platico:

Su esposo estaba indispuesto porque tenía el brazo fracturado. ¿La causa? Su propio perro lo había arrastrado hasta media calle.

Me explicó: todo iba muy bien. El paseo había resultado sin contratiempos. Caminaban tranquilos, como siempre. Hasta que de la nada apareció un lomito chihuahueño. Y ya sabemos cómo son: ese ladrido agudo que taladra los tímpanos.

El perrito de mi amiga se aceleró de una manera inusitada. El instinto le ganó. Jaló la correa con toda su fuerza y, como fue de sorpresa, el esposo de mi amiga perdió el equilibrio. El resultado: fue arrastrado varios metros por su propio can.

El final de la historia fueron raspaduras… y un brazo fracturado.

¿De quién es la culpa? De nadie. Y de todos.

No es culpa del perrito. Él solo reaccionó. No es culpa del chihuahueño. Solo estaba ladrando. No es culpa del esposo de mi amiga. Iba confiado.

Pero sí es un recordatorio gigante: estar atentos no es desconfiar de ellos. Es cuidarlos a ellos y cuidarnos nosotros.

Un perro entrenado obedece 9 de 10 veces. Pero esa 1 vez que algo le detona el instinto —un ladrido, una ardilla, una moto, un miedo— puede cambiarlo todo en 2 segundos.

3 cosas que sí podemos hacer en cada paseo

  1. Anticipa: Ve el entorno. ¿Viene otro perro? ¿Hay mucho ruido? Toma la correa más corta y ponte del lado contrario al estímulo.
  2. Sostén firme: Aunque pese 5 kilógramos o 30. Usa correa y collar/pechera adecuados a su fuerza. Tu estabilidad importa.
  3. No te confíes: “Tranquilo” no significa “despreocupado”. Estar alerta es parte del amor responsable.

Entrenarlos es un acto de amor. Pasearlos con atención es otro.

Porque queremos que esos paseos sigan siendo de disfrute, de olfatear, de platicar de café mientras ellos exploran. No queremos terminar en urgencias.

Al final, ellos dependen de nosotros para sentirse seguros en un mundo que a veces los asusta o los emociona demasiado.

No bajemos la guardia. No por ellos. Por amor a ellos.

¿A ti te ha pasado algo similar en un paseo? Cuéntame en los comentarios. A veces compartir estas historias evita que le pase a alguien más. PdC.

Como siempre te deseo muchas huellitas 🐾🐾🐾 de amor en casa.

Escrito por La Loca del Gato y Otras…

Foto: Gustavo Martínez.

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