Navegando por las redes sociales —no precisamente por el mar, sino con cafecito en mano—, me encontré con una publicación de UNAM Global que me pareció perfecta para estas fechas patrias.
Así como la sandía 🍉 nos evoca los colores de nuestra bandera, ¿sabías que hay un ave que hace exactamente lo mismo? Te presento al pájaro bandera, conocido en el mundo científico como Trogon mexicanus.
En un artículo de septiembre de 2025, el redactor Michel Olguín Lacunza nos cuenta que esta hermosa ave pertenece a la familia Trogonidae, de la cual viven ocho especies en nuestro país.
Alejandra Alvarado Zink, investigadora de la UNAM, explica que los machos son quienes más llaman la atención gracias a su plumaje brillante, que cambia de tonalidad según cómo le pegue la luz. Aunque estas aves suelen vestir de verde, rojo, azul y amarillo, nuestro pájaro bandera es el rey de la elegancia: tiene el pecho y la espalda de un verde metálico, el vientre de un rojo intenso y una franja blanca que divide ambos tonos. ¡Nuestra bandera viva!
Pero no es el único colorido de la familia. En la misma publicación destacan a otros primos cercanos:
Trogón de collar (Trogon collaris): de cabeza y pecho verdes, vientre rojo y unas coquetas barras blancas y negras en la cola.
Trogón violáceo (Trogon violaceus): con un plumaje verde azulado iridiscente y vientre rojo anaranjado.
Quetzal resplandeciente (Pharomachrus mocinno): el ave nacional de Guatemala que también habita en el sur de México, famosa por su verde esmeralda y pecho rojo brillante.
Aquí te revelo mi secreto: ¡yo no sabía de su existencia! Así que me puse a leer más sobre su vida. Resulta que para anidar, los trogones excavan cavidades en troncos podridos o abren huecos en nidos de termitas. Ahí ponen entre dos y cuatro huevos, una gran estrategia para mantener a sus crías a salvo de los depredadores.
Su temporada de amor ocurre entre marzo y junio, coincidiendo con las lluvias. ¿Y qué comen? Les encantan los frutos carnosos (como los aguacatillos) y los insectos que atrapan al vuelo. Gracias a esto, son excelentes dispersores de semillas y ayudan a que los bosques se regeneren solitos.
¿Dónde los podemos encontrar? Se distribuyen desde México hasta Sudamérica. En nuestro país viven principalmente en los bosques templados de la Sierra Madre Oriental y Occidental, el Eje Volcánico Transversal, los bosques de niebla y las selvas húmedas de Chiapas y Oaxaca.
Lamentablemente, el pájaro bandera está en la categoría de Protección Especial por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), ya que la deforestación amenaza su hogar.
Por fortuna, en la UNAM se toman muy en serio su conservación. El Instituto de Biología cuenta con una colección de ornitología para investigar, monitorear y realizar estudios genéticos de estas aves. Además, abren las puertas para que los jóvenes hagan sus tesis o servicio social ahí, en la Semarnat o en ONG.
Al final del día, estas aves son mucho más que una cara bonita; son “bioindicadores”. Si ellos están ahí, significa que el bosque está sano, con buena comida y refugio. Además, tienen una conexión cultural enorme: el quetzal fue símbolo de libertad y divinidad para los mayas, y nuestro pájaro bandera ha sido la inspiración cromática de nuestro símbolo patrio.
Por eso, en este mes patrio, qué mejor que darle un traguito al café y conocer a las aves que nos recuerdan el orgullo de México. PdC. ☕
Con información y foto de UNAMGlobal.
