El Rincón del Loco

“Crisálida” de Fernando Navarro

 “Crisálida”, es una novela que no se limita a contar una historia: te la incrusta bajo la piel. Arranca con una imagen inquietante y frágil a la vez: una niña llamada Nada despierta en un sanatorio sin saber muy bien cómo ha llegado hasta allí. A partir de ese punto, los recuerdos —mezclados con sueños, delirios y lagunas— nos arrastran hacia el pasado, a una huida familiar tan radical como insensata. Su padre, conocido como el Capitán, alcohólico, drogadicto y paranoico, decide arrancar a su mujer y a sus cinco hijos de Granada y llevarlos a vivir al corazón de un bosque entre las Alpujarras y Sierra Nevada. Lo que sigue no es una vida alternativa ni una fantasía bucólica: es hambre, frío, miedo y una violencia que va creciendo como una infección.

“Crisálida” está narrada en primera persona por Nada, y esa elección lo cambia todo. No sabemos nunca del todo qué ocurrió, qué se exagera, qué se inventa o qué pertenece al terreno de la pesadilla. Esa voz infantil —oral, fragmentada, poética— es tan poderosa como perturbadora. Fernando Navarro entiende muy bien que el terror no necesita grandes monstruos cuando se cuenta desde los ojos de una niña obligada a sobrevivir. La narradora es poco fiable, sí, pero emocionalmente demoledora. Y ese desequilibrio constante entre lo real y lo imaginado crea una atmósfera densa, opresiva, casi irrespirable.

Los capítulos son breves, afilados, casi golpes secos. En pocas páginas se condensa mucha información, y aunque a veces algún detalle parece insistir más de la cuenta, siempre hay avance: en la trama, en el tono, en la psicología de los personajes. Es una novela que se lee con rapidez, pero no con ligereza. Cada escena deja poso, incomoda, obliga a parar un segundo antes de seguir.

La prosa es uno de los grandes aciertos de “Crisálida”. Es cruda, feroz, sin concesiones, pero al mismo tiempo profundamente lírica. Hay imágenes de una belleza salvaje que contrastan de forma brutal con lo que se está narrando. Fernando Navarro escribe desde la oralidad, pero también desde una conciencia literaria muy precisa. El lenguaje se adapta a la edad y al mundo interior de Nada, y por eso resulta tan verosímil, incluso cuando se adentra en lo más oscuro. El bosque no es solo un escenario: es una entidad viva, protectora y asesina al mismo tiempo.

El Capitán es, sin duda, el personaje más complejo y magnético. Odioso, carismático, patético y a ratos casi tragicómico, encarna ese terror cotidiano que nace dentro de la familia. Nada siente por él una fascinación difícil de explicar, y ahí está una de las grandes verdades de “Crisálida”: el horror más profundo no siempre se vive como rechazo, sino como amor deformado. Cada uno de los hermanos representa una forma distinta de enfrentarse a la perversidad y al abandono, aunque hablar más de ellos sería destripar demasiado.

Hay también un elemento sobrenatural que va creciendo poco a poco. Al principio apenas se insinúa, como un malestar difuso; después toma cuerpo con figuras y presencias que rozan el cliché, pero nunca llegan a resultar mecánicas. En el clímax, ese componente fantástico se justifica y da lugar a algunas de las escenas más potentes de “Crisálida”. Aun así, no es exactamente una novela de terror al uso. El verdadero miedo no está en el bosque, sino en el padre, en la madre ausente, en la pasividad social que permite que unos niños desaparezcan sin que nadie los busque.

Fernando Navarro construye un bildungsroman oscuro, un relato de crecimiento donde madurar significa sobrevivir. Habla de abandono, adicciones, locura, fe, trauma y de esa pregunta incómoda que resuena al cerrar el libro: ¿qué pasa cuando quienes deben protegerte son tu mayor amenaza? “Crisálida” se lee casi sin respirar, te atrapa y no te suelta. Es terrible y hermosa a la vez. Y una vez dentro, cuesta salir del todo.

 

Fernando Navarro (Granada, 1980), es un escritor, guionista y productor.

Para el cine ha escrito, entre otras películas, los guiones de Anacleto: agente secreto (Javier Ruiz Caldera, 2015), Toro (Kike Maíllo, 2016), Verónica (Paco Plaza, 2017), nominada a siete categorías en los Premios Goya 2018 incluidos los de Mejor Película y Mejor Guion Original, Orígenes secretos (David Galán Galindo, 2020), nominada a Mejor Guion Adaptado en los Premios Goya 2021Cosmética del Enemigo (Kike Maíllo, 2021) o Bajocero (Lluís Quílez, 2021). Su última participación como guionista ha sido en la película Segundo Premio (Isaki Lacuesta, 2024). Es miembro del Writers Guild of America y ha impartido clases de Escritura Creativa en la Universidad de Syracuse y en Le Moyne College, ambos en Nueva York.

Malaventura (Impedimenta, 2022) su primer libro de cuentos, es un Acid Western que bebe de autores como Lorca, Stephen King o Sergio Leone. Con esta obra ganó el Premio Setenil en 2022 y Mejor Autor Revelación en la Primera Edición de los Premios de Literatura Vanity Fair by Openbank. PdC.

Escrito por B. Del Ángel.

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