Hay conversaciones que cuesta trabajo tener frente a frente. Hay temas que nos da miedo contar, incluso cuando sabemos que necesitamos ayuda.
Y quizá por eso resulta interesante descubrir que, en pleno mundo digital, una computadora, una pantalla y un terapeuta pueden convertirse en el puente para empezar a hablar.
Porque sí, la tecnología no solamente sirve para pedir comida, ver series o pasar horas en redes sociales. También puede convertirse en una herramienta para cuidar nuestra salud mental.
En la Facultad de Psicología de la UNAM, existen servicios de psicoterapia en línea, confidenciales y gratuitos, para atender problemas como ansiedad, depresión y adicciones.
Y detrás de esta propuesta hay muchos años de investigación.
La psicología también se conecta
María Georgina Cárdenas López, fundadora y coordinadora del Laboratorio de Enseñanza Virtual y Ciberpsicología de la Facultad de Psicología de la UNAM, explica que aunque la atención psicológica por internet cobró especial fuerza durante la pandemia, ellos llevan trabajando con esta modalidad desde 1997.
Es decir, cuando todavía estábamos aprendiendo a conectarnos a internet y muchos apenas descubríamos qué era eso del correo electrónico, este laboratorio ya exploraba cómo utilizar la tecnología para acercar la psicoterapia a las personas.
El laboratorio, creado en 2004, se convirtió en un espacio pionero en México y América Latina para investigar la relación entre psicoterapia y tecnología. Ahí se desarrollan y evalúan nuevas herramientas que combinan conocimientos de psicología, informática y neurociencias.
Y aquí viene una de esas partes que parecen sacadas de una película futurista: utilizan realidad virtual para tratar algunas fobias y también desarrollan videojuegos relacionados con la alimentación para ayudar a combatir la obesidad infantil.
Una pantalla que puede ayudar a hablar
Tal vez uno de los aspectos más interesantes de la psicoterapia en línea es que, para algunas personas, hablar detrás de una pantalla puede resultar menos intimidante que hacerlo cara a cara.
Cárdenas López señala que en determinadas sesiones los pacientes pueden expresarse con mayor libertad al abordar temas delicados como adicciones al alcohol y otras drogas, conducta sexual, VIH-SIDA, hábitos alimentarios o incluso ideas suicidas.
Y aquí hacemos una pausa importante: que una herramienta sea digital no significa que sea menos seria.
De acuerdo con la investigadora, los tratamientos mediados por internet han sido sometidos a evaluación científica y han mostrado ser efectivos y válidos para atender diferentes problemáticas.
Entre ellas se encuentran la ansiedad, depresión, trastorno obsesivo-compulsivo y miedo a hablar en público.
De Arizona a las nuevas generaciones
La experiencia tampoco comenzó ayer.
En 2005 se puso en marcha una plataforma de estrategias psicológicas y comenzó a brindarse psicoterapia por internet. Incluso se desarrolló, en colaboración con la Secretaría de Relaciones Exteriores, un programa piloto en Yuma, Arizona, para ofrecer apoyo psicológico a personas migrantes.
El proyecto llegó también a consulados de California y Texas.
Uno de los aspectos que más llamó la atención fue que algunas de las personas atendidas no sabían leer ni escribir y, aun así, podían comunicarse con los terapeutas mediante esta modalidad.
Con la llegada de la pandemia, este modelo se adoptó y actualizó con mayor fuerza.
Pero la tecnología sigue avanzando y, con ella, también los problemas que se buscan atender.
Actualmente se trabaja en la renovación de una plataforma de prevención dirigida a jóvenes de 14 años en adelante, enfocada en conductas adictivas.
Porque si hace una década algunas sustancias nos parecían lejanas o poco conocidas, hoy la realidad es muy distinta. El fentanilo y sus derivados forman parte de una problemática que requiere información, prevención y atención.
Videojuegos, realidad virtual y salud mental
La tecnología utilizada por este laboratorio no se limita a las videollamadas.
La realidad virtual se emplea en el tratamiento de algunas fobias y trastornos de ansiedad, mientras que otras herramientas digitales buscan apoyar a niñas y niños frente a problemas como la obesidad infantil.
También existen programas relacionados con la atención a víctimas de violencia, estrés postraumático y adicción a redes sociales.
Y quizá eso sea lo más interesante de todo: detrás de cada pantalla, videojuego o dispositivo no está la tecnología por sí misma, sino la búsqueda de nuevas maneras de ayudar a las personas.
Una opción para pedir ayuda
En ocasiones pensamos que buscar apoyo psicológico significa necesariamente sentarnos en un consultorio frente a un terapeuta. Pero la tecnología ha abierto otras posibilidades y, para algunas personas, esa distancia que proporciona una pantalla puede ser precisamente lo que necesitan para dar el primer paso.
La propuesta de la UNAM busca acercar estas herramientas de manera gratuita y confidencial, respaldadas por investigación y evaluación científica.
Así que, si alguna vez pensamos que la tecnología solamente nos conecta con el mundo exterior, quizá habría que agregar algo más a la lista: también puede ayudarnos a mirar hacia adentro.
Y como sucede con esas buenas conversaciones que empiezan tranquilamente frente a una taza de café, a veces lo más importante no es tener todas las respuestas.
Es encontrar un espacio seguro donde podamos comenzar a hablar.
Para obtener información sobre los servicios:
📞55 56 22 22 92, de lunes a viernes, de 10:00 a 18:00 horas.
📧ciberpsicologia.levyc@psicologia.unam.mx
🌐 www.ciberpsicologia.unam.mx
