Ciencia y Tecnología

Descubren en el Iztaccíhuatl al “oso de agua con estrellas”: el Minibiotus citlalium

Investigadores de la UNAM, el IPN y la UANL identificaron una nueva especie de tardígrado mexicano con poros en forma de astros, hallazgo que desafía las teorías sobre la distribución de estos animales microscópicos.

Un equipo de científicos mexicanos, liderado por Francisco Armendáriz Toledano del Instituto de Biología de la UNAM, descubrió una nueva especie de tardígrado, mejor conocido como “oso de agua”, en las laderas del volcán Iztaccíhuatl.

La especie ha sido bautizada como Minibiotus citlalium, haciendo referencia a la palabra náhuatl citlati (estrella), debido a los característicos adornos en forma de astros que presenta en su cutícula.

Un hallazgo estelar en la “Mujer Dormida”

Tras dos años de muestreos sistemáticos en la ladera suroeste del volcán, los expertos lograron caracterizar a este organismo diminuto —de menos de un milímetro— que habita principalmente en el musgo de las cortezas de los árboles.

El descubrimiento, publicado en la revista científica Diversity, es el primero de una serie de hallazgos que incluyen al menos una decena de nuevas especies. “Gran cantidad de la fauna que encontramos es nueva y desconocida para el mundo”, señaló Armendáriz Toledano, quien también preside la Sociedad Mexicana de Zoología.

Rompiendo mitos biológicos

El estudio de la “Mujer Dormida” permitió desmentir la creencia de que los tardígrados son “cosmopolitas” (que están en cualquier parte del mundo de forma indistinta). Los investigadores demostraron que el ambiente y la geografía son factores críticos: el Minibiotus citlalium también ha sido localizado en el Ajusco, lo que sugiere que el aislamiento de las montañas en la Faja Volcánica Transmexicana ha creado especies únicas y endémicas.

¿Por qué son importantes estos animales?

Pese a su tamaño microscópico, los tardígrados son piezas clave en el ecosistema:

*Constructores de suelo: Ayudan a procesar nutrientes.

*Puente alimenticio: Conectan la energía de bacterias y hongos con animales más grandes en bosques y selvas.

*Bioindicadores: Su presencia refleja la salud y complejidad de los microhábitats.

El futuro de la investigación

Este proyecto, en el que también colaboran especialistas de la Universidad Autónoma de Nuevo León y el Instituto Politécnico Nacional, no se detiene en el Iztaccíhuatl. El equipo planea extender sus expediciones a otros colosos del eje volcánico, como el Nevado de Toluca, el Pico de Orizaba y el Volcán de Colima, con el fin de entender cómo estas montañas actúan como motores de biodiversidad microscópica en México. PdC.

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