Miscelánea

Diciembre de excesos…

*Tremenda paradoja: millones con hambre y toneladas de comida a la basura

*México lidera desperdicio de alimentos en medio de crisis de hambre

Comprar solo los alimentos que se van a consumir, repartir a los invitados la comida que sobra o compartirla con los vecinos; hacer el tradicional recalentado con lo que sobre de la cena de Navidad o de fin de año; planear las comidas de acuerdo al número de invitados y congelar los alimentos que no son consumidos en el momento para disfrutarlos después, son algunas de las acciones para evitar el desperdicio de alimentos en las fiestas de diciembre. Y es que desafortunadamente en estas fechas son miles de toneladas de comida que se van a la basura mientras que son millones de personas que no tienen que comer. Tremenda paradoja.

Mientras las familias mexicanas se preparan para las cenas de Navidad y Año Nuevo, una paradoja ensombrece las festividades: la abundancia en la mesa se convierte, en cuestión de días, en basura. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el desperdicio de comida se duplica durante diciembre, lo que equivale a la pérdida de cuatro tráileres de alimentos por minuto.

Crisis global y local

El panorama es crítico. La Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) reportó que en 2024 el 28% de la población mundial padeció inseguridad alimentaria. Mientras 2,300 millones de personas pasan hambre, un tercio de la producción mundial (1,300 millones de toneladas) termina en el vertedero.

México juega un papel central en esta problemática. Mariana Jiménez, directora de la Red de Bancos de Alimentos de México (BAMX), señala que el país ocupa el primer lugar en desperdicio de alimentos por persona en América Latina. Se estima que cada mexicano tira, en promedio, 105 kg de comida al año, sumando un total nacional de 30 millones de toneladas.

En los hogares y restaurantes hay un desperdicio considerable de alimentos, las principales causas son la compra excesiva de productos perecederos, la preparación de cantidades de comida mayores a las necesarias y la falta de planeación de los alimentos que se deben preparar.

Dinero a la basura

El desperdicio no es solo ético, sino económico y ambiental. Detrás de cada plato desechado hay una cadena de recursos: agua, energía, suelo y mano de obra. El Banco Mundial estima que estas pérdidas cuestan a México 400,000 millones de pesos anuales.

Durante diciembre, el gasto en alimentos en los hogares sube un 30%. Sin embargo, la mala planeación y el consumismo provocan que entre $836 y $3,537 pesos por hogar terminen literalmente en el bote de basura. Según una encuesta de la startup Cheaf, los productos que más se desperdician en estas fechas son:

  • Panes (bolillos y baguettes):47%
  • Guarniciones (pastas, ensaladas, arroz):45%
  • Proteínas (pavo y pierna):22%
  • Frutas y verduras frescas: 20%.

Desigualdad en el plato

El impacto social profundiza las brechas existentes. Datos de la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares (ENIGH) 2024 revelan que, en la Ciudad de México, los hogares más pobres deben destinar hasta el 50% de sus ingresos a la alimentación, cifra que puede escalar al 65% durante diciembre, obligándolos a endeudarse o sacrificar gastos en salud y vivienda.

Celebración responsable

Expertos coinciden en que la solución radica en cambiar hábitos de consumo. La pérdida de alimentos ocurre en toda la cadena —desde la cosecha por estándares estéticos hasta el transporte deficiente—, pero en el hogar, la planificación de compras es la herramienta más poderosa.

Reducir el desperdicio en estas fiestas no solo alivia el bolsillo familiar, sino que representa un acto de justicia social en un país donde millones aún luchan por llevar un plato a la mesa. La verdadera abundancia de esta temporada podría no residir en una mesa saturada, sino en el consumo consciente y sostenible. PdC.

Con información de CienciaUNAM.

Foto de Nicole Michalou.

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