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El hermoso sueño está por terminar… ¿cómo volver al trabajo sin estrés?

Las vacaciones llegan a su fin y con ellas regresan la oficina, la escuela y las responsabilidades. Descubre por qué el llamado síndrome posvacacional es más común de lo que imaginas y cómo hacer que el regreso sea mucho más ligero.

*El regreso no tiene por qué convertirse en una carrera de obstáculos. Unos pequeños cambios pueden hacer que la vuelta a la rutina sea mucho más amable.

¡Ohhh nooo…! no puede ser.

Ese atardecer frente al mar está por convertirse en un bonito recuerdo. Las caminatas por la playa, el desayuno sin prisas, las desveladas sabiendo que al día siguiente no sonaría el despertador… poco a poco comienzan a despedirse.

Y entonces aparece el calendario para recordarnos una realidad: faltan apenas unos días para volver al salón de clases, a la oficina, a las juntas, a los pendientes, a las tareas de los niños y a ese proyecto que dejamos “para cuando regresáramos”.

La pregunta surge casi de manera automática: ¿cómo volver al trabajo sin que la primera semana se convierta en una montaña de estrés?

La buena noticia es que no eres la única persona que siente ese pequeño “bajón” al terminar las vacaciones. De hecho, tiene una explicación.

Especialistas de EAE Business School explican que muchas personas experimentan cansancio, desmotivación, irritabilidad o dificultades para concentrarse durante los primeros días después del descanso. A este conjunto de sensaciones se le conoce comúnmente como síndrome posvacacional, aunque aclaran que no se trata de una enfermedad ni de un diagnóstico médico.

Más bien, es la manera en que nuestro cerebro y nuestro cuerpo nos dicen que necesitan un tiempo para volver a adaptarse.

Juan Carlos Higueras, vicedecano de EAE Business School, explica que durante las vacaciones cambiamos completamente el ritmo de vida. Dormimos más, descansamos, hacemos actividades recreativas y dejamos atrás, aunque sea por unos días, las responsabilidades cotidianas.

Por eso, regresar de golpe a horarios estrictos, reuniones, correos electrónicos y pendientes puede sentirse pesado.

Lo importante es entender que no hay nada de malo en necesitar unos días para volver a tomar ritmo.

“No debería generar culpabilidad sentirse más cansado o menos organizado durante los primeros días”, señala el especialista. El organismo necesita reajustar horarios, recuperar hábitos y volver a responder a una mayor carga de responsabilidades.

Sin embargo, también hace una observación importante.

Si esa sensación de agotamiento, ansiedad o rechazo hacia el trabajo se mantiene durante varias semanas o afecta seriamente la vida diaria, quizá las vacaciones solamente hicieron visible un problema que ya existía, como estrés acumulado, exceso de trabajo o incluso insatisfacción laboral.

El error que casi todos cometemos

Uno de los tropiezos más comunes al regresar consiste en querer resolver absolutamente todo desde el primer día.

Abrir cientos de correos electrónicos, aceptar todas las reuniones, contestar mensajes pendientes y tratar de ponerse al corriente en unas cuantas horas suele provocar exactamente el efecto contrario: más estrés y menos productividad.

La recomendación es mucho más sencilla.

Primero, hacer una revisión general de los pendientes.

Después, separar lo urgente de lo importante.

Y finalmente, establecer objetivos realistas para esa primera semana, entendiendo que nadie recupera el ritmo habitual en una sola jornada.

También ayuda reservar algunos espacios libres de reuniones, evitar llenar la agenda antes de conocer realmente la carga de trabajo y disminuir las interrupciones mientras se reorganizan las actividades.

Un regreso más amable

Si todavía estás de vacaciones y tienes oportunidad, procura regresar a casa uno o dos días antes de reincorporarte al trabajo.

Ese pequeño margen permite ajustar nuevamente los horarios de sueño, organizar la casa, preparar uniformes, mochilas o pendientes domésticos y reducir la sensación de que todo ocurre de golpe.

Además, vale la pena conservar algunos hábitos que seguramente disfrutaste durante las vacaciones: caminar un poco más, hacer ejercicio, comer mejor o regalarte unos minutos de descanso durante el día.

No hace falta esperar al siguiente periodo vacacional para seguir cuidando de ti.

Porque sí… las vacaciones terminan.

Pero regresar a la rutina no tiene por qué significar dejar atrás todo aquello que nos hizo sentir bien.

Y quizá ese sea el mejor recuerdo que podemos traer de vuelta en la maleta. PdC.

Foto: Libre de derechos de autor/DepositPhotos

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