Hay lugares en la Ciudad de México que son mucho más que un sitio para comer; son auténticos guardianes del tiempo y de nuestras raíces. En esta temporada de Día de Muertos, el emblemático restaurante El Taquito Taurino nos demuestra que los lugares también tienen memoria y que la tradición no solo se sirve calientita en la mesa, sino que se lleva profundamente en el corazón.
Entre el aroma místico del copal, el titileo de las veladoras y un camino de flores de cempasúchil, este rincón gastronómico celebra sus 109 años de historia rindiendo un hermoso homenaje a quienes dejaron una huella imborrable en sus mesas.
Fotografías con sabor a época y grandes leyendas
Platicando con Marcos y Rafael Guillén Hernández, quienes representan con orgullo la tercera generación al frente del restaurante, uno se da cuenta de que cada rincón de este lugar respira anécdotas. Durante 107 años, su hogar estuvo en la emblemática calle del Carmen número 69, en pleno Centro Histórico. Por esas mesas pasaron cientos de miles de comensales y las figuras más grandes de nuestra cultura.
Asomarse a su altar es hacer un viaje al pasado y encontrarse con las miradas de comensales inolvidables de la política, el deporte, la tauromaquia y el espectáculo. Imagínense las pláticas que habrán tenido ahí María Félix, Pedro Infante, José José, Eulalio González «El Piporro» y hasta la mismísima Marilyn Monroe. Hoy, sus fotografías regresan a la que siempre fue su casa para convivir una vez más con nosotros.
Un homenaje desde la raíz familiar
Pero más allá de las grandes luminarias, esta ofrenda tiene un latido profundamente familiar y lleno de gratitud. El altar recuerda con un cariño inmenso a los pilares que iniciaron este sueño: los fundadores Concepción Rioja de Guillén y Marcos Guillén González, así como a Rafael, David y Enrique Guillén Rioja. Ellos son los rostros de una familia que, generación tras generación, ha mantenido encendido el fuego de la hospitalidad mexicana.
Una nueva casa, el mismo corazón
Aunque el tiempo avanza y las distancias cambian, la esencia permanece intacta. Actualmente, El Taquito Taurino continúa escribiendo su centenaria historia en su nueva dirección: Miguel Noreña número 25, en la colonia San José Insurgentes. Ahí, con el mismo esmero y sazón de siempre, siguen reuniendo a familias y amigos alrededor de la buena cocina mexicana.
Este altar nos recuerda que mientras mantengamos viva la memoria de quienes compartieron el pan con nosotros, la muerte nunca será una despedida definitiva. ¡Que vivan siempre nuestras tradiciones y que descansen en paz todos nuestros muertos! PdC.
