¿Te ha pasado que al final del día sientes las piernas cansadísimas, notas los tobillos un poco inflados o te despierta un calambre a mitad de la noche? Lo más común es echarle la culpa a la edad, al cansancio o a haber pasado horas de pie.
Sin embargo, cuando estas molestias se vuelven el pan de cada día, es momento de prestarles atención. El doctor Rubén Ventura Hernández Tejeda, especialista en angiología, nos advierte que estos síntomas no siempre son por fatiga, sino que pueden ser el inicio de una enfermedad vascular que necesita revisión oportuna.
El peligro de acostumbrarse a la molestia
Uno de los mayores retos en la salud vascular es que solemos dejar todo para el final. Nos acostumbramos tanto a vivir con las piernas hinchadas o pesadas que dejamos pasar meses, o hasta años, ignorando pequeñas señales.
Como bien explica el especialista Ventura Hernández Tejeda: “Muchas enfermedades vasculares comienzan con molestias que parecen inofensivas. El paciente no busca atención hasta que los síntomas interfieren con sus actividades cotidianas”. ¡No esperes a que el dolor sea insoportable para cuidarte!
Las primeras alertas aparecen abajo
La pesadez, la hinchazón frecuente en pies y tobillos, y esas famosas várices suelen ser el reflejo de una insuficiencia venosa, es decir, que a la sangre le cuesta trabajo regresar de las piernas al corazón.
Más que estética: Las várices no son sólo un tema de cómo se ven. El especialista nos recuerda que debemos evaluar si vienen acompañadas de dolor, inflamación o cambios en la piel.
Calambres y hormigueos: Si son persistentes, no asumas que es solo cansancio; tu circulación podría estar pidiendo ayuda.
Cuando la piel y las arterias mandan mensajes
Si notas manchas oscuras, enrojecimiento o que la piel de tus piernas se siente más dura, hay que encender las alarmas. Lo mismo ocurre con las heridas o úlceras que tardan mucho tiempo en sanar, especialmente cerca de los tobillos.
Por el lado de las arterias, hay un síntoma clave: sentir dolor al caminar que te obliga a detenerte a descansar para que se alivie. La sensación constante de pies fríos, los cambios de color o perder la sensibilidad en un pie también son motivos claros para una revisión médica.
Diabetes: ojos bien puestos en los pies
Si vives con diabetes, el cuidado debe ser al doble. La combinación de una circulación lenta y la pérdida de sensibilidad en los nervios hace que una pequeña ampolla o rozadura pase desapercibida y se complique rápido. El experto advierte: “En una persona con diabetes, una herida pequeña en el pie no debe dejarse pasar. Es importante revisarla cuanto antes”.
¿Cuándo es una verdadera urgencia?
Ir al angiólogo a tiempo permite revisar tu flujo sanguíneo con estudios sencillos y no invasivos, como un ultrasonido Doppler. Pero ojo, hay situaciones que no pueden esperar a una cita programada:
*Si una de tus piernas se hincha de la nada, duele intensamente, se siente caliente o está roja, podría tratarse de una trombosis.
*Si un pie se pone súbitamente frío, pálido o azulado, con dolor fuerte o pérdida de sensibilidad, es una emergencia médica.
*Recuerda: si estos síntomas se acompañan de falta de aire o dolor en el pecho, debes llamar de inmediato a los servicios de emergencias.
La clave está en la prevención. Como concluye el doctor Ventura Hernández Tejeda: “La recomendación es no normalizar los síntomas ni esperar a que el problema avance”. ¡Dale a tus piernas el cuidado que se merecen! PdC.
