El Rincón del Loco

“Los amnésicos” de Géraldine Schwarz

Hay libros que no se leen: se confrontan. “Los amnésicos”, es uno de ellos. Un ensayo que empieza como historia familiar y acaba como espejo incómodo donde Europa, con su peinado democrático y su colonia de tolerancia, se ve el rostro sucio del pasado. Géraldine Schwarz, franco-alemana de padre germano y madre francesa, levanta un mapa emocional e histórico de lo que sucede cuando el olvido se institucionaliza, cuando la memoria colectiva se barre bajo la alfombra con la excusa de “seguir adelante”.

El “trabajo de la memoria”, esa frase que se repite como mantra a lo largo de “Los amnésicos”, no es aquí un ejercicio sentimental sino una tarea quirúrgica: abrir viejas heridas para limpiarlas, no para regodearse en ellas. Géraldine Schwarz explora cómo las naciones europeas –no solo Alemania– se sacudieron el polvo del nazismo y la colaboración con los totalitarismos, fabricando mitos patrióticos para justificar su silencio. Francia, Italia, Austria, Croacia, Hungría o Rumanía: todas con su cuota de vergüenza, todas con su “plaga del olvido” como forma de supervivencia colectiva.

“Los amnésicos” arranca como una crónica familiar. Géraldine Schwarz descubre que su abuelo en Mannheim se benefició del expolio nazi al comprar una empresa judía a precio de saldo. Esa anécdota privada se convierte en el detonante de una exploración más amplia: cómo millones de europeos, sin ser criminales de guerra, colaboraron pasivamente con el horror. Los alemanes lo llamaron Mitläufer: el que sigue la corriente. No dispara, no delata, pero tampoco se opone. Y ahí, dice Schwarz, está la raíz del mal: en la indiferencia.

Con un estilo que se mueve entre la investigación periodística, el ensayo y el diario personal, la autora reconstruye cómo Alemania pasó de la amnesia al reconocimiento, del silencio a una memoria que se volvió parte de su identidad nacional. En contraste, señala el narcisismo de Francia, donde la resistencia se infló como globo patriótico mientras se barría bajo la alfombra la colaboración del régimen de Vichy. Schwarz no se limita al pasado: actualiza la reflexión y advierte de “la progresión contagiosa de la indiferencia”, ese virus que amenaza la democracia europea frente al auge de los populismos.

“Los amnésicos” alcanza sus momentos más potentes cuando teje la memoria familiar con la Historia en mayúsculas. Géraldine Schwarz no escribe para absolver ni para condenar, sino para comprender. Su mérito es ese tono lúcido y desapasionado con el que consigue lo imposible: analizar la culpa sin sentimentalismo. Porque la autora no pretende señalar culpables, sino exhibir mecanismos —la ceguera, el miedo, la comodidad— que pueden repetirse en cualquier época, incluida la nuestra.

“Los amnésicos” no es solo un libro sobre el pasado; es una advertencia contra el presente. Nos recuerda que la civilización europea, con toda su pompa cultural, ya fue una bestia inmunda cuando confundió el bien con el mal y la empatía con la debilidad. Hoy, cuando resurgen los viejos discursos disfrazados de modernidad, Géraldine Schwarz nos obliga a mirar de frente: el olvido no es paz, es podredumbre. Y sin un honesto trabajo de memoria, Europa —y nosotros con ella— seguirá siendo un continente amnésico, condenado a repetir sus horrores.

 

Géraldine Schwarz (Estrasburgo, 1974 )es una periodista, autora y documentalista germano-francesa. En sus publicaciones, aboga por un replanteamiento de las políticas de la memoria y la práctica de la memoria para ayudar al pasado a mejorar nuestro presente. PdC.

Escrito por B. Del Ángel.

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