Cultura

Entre galas, música, textiles y dulces por la CDMX

Texto y Foto de Susana Vega López.

Venta de textiles, comida, dulces típicos, artesanías, productos ecológicos, cosméticos artesanales, hierbas, aguas, chocolate, café, miel, piedras volcánicas que sirven para alcalinizar el agua, así como presentación y realización de diversas actividades culturales y musicales se vivió en el zócalo de la Ciudad de México durante la Fiesta de las Culturas Indígenas, Pueblos y Barrios Originarios de la Ciudad de México 2026.

Este evento gratuito que se realizó del 7 al 23 de agosto permitió que personas descendientes de grupos indígenas y que ahora viven en la Ciudad de México se reunieran en grandes carpas para exhibir y vender productos varios.

Al poner un pie en la carpa, comerciantes de un puesto de tamales oaxaqueños y atole de chocolate ofrecían “pruebas” para constatar el delicioso sabor de este alimento prehispánico que se prepara con masa, se rellena de carne de pollo, res o cerdo, con salsa verde, roja o mole y se envuelve en hojas de plátano con hierbas que emanan un olor peculiar que se antoja.

Enseguida una serie de vendedores que, señalaron las autoridades, rebasó los mil 500 puestos, 75 elencos y como invitados de honor: el pueblo indígena yaqui; el pueblo originario de Santa Isabel Tola de la alcaldía Gustavo A. Madero; y a Brasil.

Entre comida típica, exposición de artesanías, música y danza en vivo, así como diversos rituales y medicina ancestral que emana de la sabiduría tradicional de pueblos originarios y comunidades indígenas residentes en la capital, se realizó esta fiesta.

La memoria colectiva se expresó en sus vestimentas, en sus comidas, en sus textiles, en su música, en sus danzas para transmitir y no dejar morir las tradiciones al tiempo de fortalecer los vínculos entre pasado, presente y futuro.

Son estas distintas expresiones culturales de los pueblos originarios que forman parte de la población de la Ciudad de México que se yergue como una zona pluricultural e incluyente.

Los precios de los productos eran justos en tanto que muchos no tuvieron que realizar un pago por ocupar un espacio y exhibir para su venta sus productos. Eso sí, para estar ahí debían pertenecer a una agrupación o hablar alguna lengua indígena.

Discriminados por ser de la CDMX

“Lo malo es que se habla de discriminación y ellos mismos nos discriminan como artesanos de la CDMX”, coincidieron en señalar los hermanos Fausto y Miguel Molina Patiño, encuadernadores que realizan un excelente trabajo que llama la atención de quienes pasaron por su lugar.

En su puesto resaltaron los llamativos colores de sus productos. Enfatizan en que su encuadernación es la tradicional “aquí se ven los hilos con el que cocemos los grupos de hojas; forramos con papel amate, piel, madera y tela desde álbumes hasta cuadernos para escribir o dibujar en acuarela pues el papel que usamos es grueso, tipo folder”, precisaron.

Todo el material es mexicano igual que ellos. Además, afirmaron, dan talleres “para que la gente aprenda este oficio que puede ser una forma de ganarse la vida pues, si se hace bien, es reconocido”.

Indicaron que muchos turistas extranjeros ya aprendieron a regatear y entonces por los álbumes de 250, 350, 600 y 800 pesos (por el tamaño) les ofrecen menos. “A los de 40, 50, 90 y 150 pesos no les regatean”; contrario a algunos paseantes que afirman que “su trabajo vale más. Esto lo venderían muy bien en la zona de Tepozteco, cerca de Cuernavaca”.

Pero, aseguran, ellos dan el precio justo a grado tal que siempre ponen el precio a la vista “porque algunos comerciantes suben el precio según vean a las personas por su forma de vestir o sin son extranjeros, y nosotros no. Ese precio que ven es justo”.

Se les encuentra por Facebook e Instagram a través de la página increacionarte. Son, reiteran, artesanos de la Ciudad de México y desde hace 15 años se dedican a la encuadernación “por herencia de mi padre y ahora también hacemos talleres”, precisó Fausto quien agregó “porque no nos queremos quedar con el conocimiento, que otros también lo aprovechen. Es una forma de ganarse la vida”.

Hacen desde pequeños cuadernos -los llaman mini cuadernos- hasta grandes álbumes donde se pueden guardar desde fotografías, pinturas, recortes de revistas o diarios… en fin, “para lo que gusten”.

Y es que para quienes se fijan el reto de elaborar personalmente regalos para quien cumple una fecha especial, un aniversario, cumpleaños, logro, día del amor, del amigo, de los abuelos, de navidad o año nuevo, entre otros, aprender a encuadernar y hacer un libro, cuaderno o álbum es todo un éxito porque cada uno le pone ese toque especial que, sabe, le va a gustar al festejado.

Gala del Ballet Folklórico de México

En la sala de murales del Palacio de Bellas Artes se realizó una conferencia de prensa para anunciar dos funciones de gala del Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández (BFMAH): la primera, el domingo 20 de septiembre donde se presenta con la Compañía Nacional de Danza (CND); y, la segunda, el siguiente domingo, el 27 de septiembre, con la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN).

Estuvieron presentes el director general del BFMAH, Salvador Lópes López; el director de la OSN, Ludwing Carrasco; y el director de la CND, Erick Rodríguez, así como cuatro integrantes del Ballet de Amalia Hernández que portaron sendos vestidos de china poblana.

Al ser entrevistado Salvador López señaló que serán galas inolvidables, maravillosas con dos instituciones de altísimo nivel. “Mejor imposible compartir el escenario con ellos, donde los lenguajes son distintos pero que se complementan y llevan la cultura a otros niveles”.

Orgulloso, dijo que el ballet siempre ha empujado para llevar nuevas ideas, nuevos proyectos “y esto para nosotros es un honor poderlo hacer en la sala principal del Palacio de Bellas Artes”.

A pregunta sobre cómo se le ocurrió unir a dichas compañías señaló:

-Yo, hace muchos años he estado empujando y promoviendo. No se habían dado las condiciones y ahora, afortunadamente, tenemos la voluntad y disposición… con el maestro Ludwing ya se hizo una presentación con gran éxito.

Recordó que después “sigue lo del Cervantino, el 14 de octubre; una presentación también en Palacio de Bellas Artes con la Banda Mije, una banda de niños oaxaqueños; lo del Lago de Chapultepec, lo del Día de Muertos; en diciembre Navidades en México, en el Castillo; y una gira a Estados Unidos de enero a abril. Esos cuatro meses estaremos por allá”.

Lo importante es generar nuevas ideas, nuevos proyectos, tomar ciertos riesgos porque, al final de cuentas, es algo que mantiene vivo y en dinámica al ballet, a la cultura nacional. “Es importante entender que los tiempos cambian y hay que adaptarse a los nuevos tiempos”.

-Doña Amalia estaría súper orgullosa…

-No sé si furiosa o súper orgullosa… ¡No!, creo que estaría muy contenta de que el ballet se ha logrado establecer como lo que ella creó: una institución que ha marcado la pauta en muchas de las cosas que hacemos.

-Porque es muy distinto la danza clásica que la folcklórica.

-Si, si bien son dos lenguajes distintos al final se puede compartir un mismo escenario. Es muy importante. Ese es el riesgo que tomamos: ver bailar a la Compañía Nacional de Danza con el ballet del Danzón 2 de Márquez ¡es mágico! Son dos lenguajes distintos que se conjuntan en un solo escenario.

El programa comenzará con la Obertura; Los Mayas; Sones Antiguos de Michoacán; Sones de Tarima de Tixtla; Por los caminos del Sur; Revolución; corrido: “El Mayor de los Dorados” mariachi y coro; Polkitas; corrido: “Carabina 30/30; Juanes; Adelas; Charreada; Fiesta en Tlacotalpan; Danza del Venado; Huapango de Moncayo; Danzón Nereidas; y México Lindo / Viva México con Floreo.

Los precios van de 350 a mil 400 pesos para estar presente en las galas que serán magia con movimiento, música, memoria al recordar ese México con los grandes compositores. Si bien no es un mismo lenguaje acaban en un mismo idioma. Un momento de disfrute que vale la pena vivir. PdC.

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