Les platicamos que este 3 de septiembre se estrenó una película que está dando muchísimo de qué hablar. Se llama El Desaire, un drama que viene desde Coahuila y que ya está en los cines de todo el país.
Lo interesante es que se inspira libremente en ese corrido norteño que seguro todos nos sabemos o hemos escuchado alguna vez: el de Rosita Alvírez, a la que mataron, según dice la canción, por un desaire.
Pero miren, el director Gabriel Ramos no se quedó en la nostalgia del corrido; se trajo la historia a nuestros días y nos puso un espejo bastante incómodo pero muy necesario frente a la pantalla.
La trama sigue a Rosa —interpretada por Vico Escorcia—, una chava que tiene que dejar la universidad para sacar adelante la florería de su familia tras la muerte de su papá. En medio de todo ese duelo, tiene un novio que conoce desde niño, Juan.
Al principio todo parece la típica relación normal y bonita, pero poco a poco la cosa se empieza a poner densa. La película te va mostrando cómo se meten los celos, el control y esos micromachismos que, sin darnos cuenta, van asfixiando a una persona.
La verdad es que en las funciones de preestreno que tuvieron en Monterrey y en la Ciudad de México la respuesta de la gente fue impresionante. Hubo momentos de mucha catarsis en las salas y debates bien intensos al final.
Lo que más se comentaba es que ya urge dejar atrás esas ideas viejas y, sobre todo, se hizo un llamado directo a los hombres para revisar sus propios comportamientos y privilegios.
Talento y orgullo coahuilense
Respaldada por un recorrido internacional que suma más de 25 galardones en plazas como Barcelona, Estocolmo y Houston, la cinta consolida a Coahuila como un vibrante polo de creación audiovisual.
Rodada íntegramente en Saltillo y Ramos Arizpe, la producción brilla tanto por su pulso técnico como por las interpretaciones de su sólido elenco, que incluye a Vico Escorcia, Guillermo Alonso, Joshua Okamoto, Karen Martí y Gaby de la Garza.
El Desaire nos recuerda que las tragedias no siempre irrumpen de golpe, sino que suelen gestarse a fuego lento en las pequeñas dinámicas cotidianas de abuso.
Es de esas películas que no solo vas a ver, sino que te dejan pensando y platicando un buen rato después de que se apaga la pantalla. ¡Vale mucho la pena ir a verla!
Así que en la primera oportunidad vayan a verla. PdC. ☕
