Turismo

Chapultepec: refugio de historia, cultura y recreación

*El corazón verde de la ciudad y punto de encuentro de millones

Texto de Susana Vega López.

¿Cuándo fue la última vez que fuiste al Bosque de Chapultepec? Siempre se encuentran lugares secretos, históricos y novedades en este lugar que es punto de citas, de encuentros, de reunión para familiares y amigos; espacio ideal para caminar, para correr y hacer ejercicio, pero también para el relajamiento y la contemplación.

En sus aproximadamente 800 hectáreas, que reciben a más de 24 millones de visitantes por año, la gente de muchos lugares decide conocerlo, recorrer alguno de sus diversos atractivos, ya que cuenta con rincones que guardan historia, museos, un hermoso castillo, un zoológico, fuentes y monumentos varios.

El 2 de diciembre de 2003, y con base en el Estatuto de Gobierno de la Normatividad para la Administración y Funcionamiento del Bosque de Chapultepec, fue declarado Área de Valor Ambiental en su categoría de Bosque Urbano. Por tal motivo, el uso y aprovechamiento de sus instalaciones tienen reglas particulares que deben considerarse.

Aquí también se imparten diversas clases: yoga, artes marciales, guitarra, pintura, poesía y más. En sus áreas verdes la gente se recuesta, juega, descansa, camina por sus senderos, anda en bicicleta y resulta ser un sitio ideal para los festejos, para las celebraciones.

Fue un lugar místico y sagrado en la época prehispánica, además de que tuvo gran importancia estratégica y simbólica para los mexicas; también iban a cazar, a observar las estrellas y el cosmos; aquí se escenificó una histórica batalla; sirvió de casa de descanso y residencia de emperadores y Jefes de Estado.

El tradicional “trenecito”

El trenecito de Chapultepec llama la atención a su paso por el bosque cuando el operador de la máquina toca el silbato, el claxon y unas campanas durante su recorrido por el camino destinado. Es de color azul turquesa y se anclan tres carros que llevan a sus pasajeros.

Se aprecian distintas tonalidades de verdes; las sombras que dan los árboles proporcionan otra intensidad al color del pasto. Algunas ramas crecen retorcidas y se enredan entre sí: otras, muy erguidas, estilizadas.

En el trenecito, la explicación -grabada- refiere el espacio conocido como Baños de Moctezuma y otros lugares de interés que sólo se ven de lejos, aunque uno puede bajar y decidir caminar.

Baños de Moctezuma

Al caminar hacia los Baños de Moctezuma se observan diferentes placas que detallan que este lugar también fue conocido como los baños o piscinas de Chapultepec; la Alberca de los Espinosa; la Alberca grande, propiedad de Sánchez Mora; la alberca de “los nadadores” o Baños de Moctezuma.

Al buscar el agua o las albercas sólo se encuentra un estanque sin agua, completamente seco tapizado de hojarascas; al margen, unas escaleras prehispánicas.

Una de las placas indica que el sitio “fue ocupado durante el periodo clásico; durante el Virreinato esta área se denominó Alberca de Espinosa y suministraba agua a las haciendas y ranchos del sur del cerro de Chapultepec. Este contenedor recibía agua de la Alberca de Moctezuma ubicada al pie de las Escaleras de Carlota, donde nacía un manantial.

“De origen prehispánico y anteriormente conocida como alberca de los Espinosa, este espacio abastecía de agua a las haciendas al sur del cerro de Chapultepec, como La Condesa”, es la explicación.

Otro texto describe: “En el siglo XIX, frente a esta caja de agua se construyó un conjunto de baños que alcanzó gran fama: la Casa Baños de Chapultepec, propiedad de José Amor y Escandón. Estos baños fueron inaugurados el 1 de abril de 1870 como baños públicos de estilo europeo; once años después, en agosto de 1881, cerraron.

“Eventualmente, la familia Escandón vendió el predio al Ayuntamiento de la ciudad, el cual demolió los baños e integró el terreno al Bosque de Chapultepec”. Sólo quedó en pie el contenedor prehispánico.

Para 1910, el área fue remozada con motivo del centenario de la Independencia de México; fue renombrada como “Baños de Moctezuma” y dio pie a diversas leyendas.

Dicen que también funcionó como piscina del antiguo Colegio Militar.

Chapulín rojo, obra maestra del arte prehispánico

En los Baños de Moctezuma se encuentra una escultura en forma de chapulín. Como se sabe, Chapultepec significa “cerro de los chapulines” porque abundaban estos insectos en el área.

La cabeza es redonda con grandes ojos en forma ovoidal; su frente muestra un par de antenas cortas con extremos curvo-divergentes. El tórax está dividido en cinco anillos que aún no se cubren por los órganos de vuelo.

En lugar de seis patas figuran cuatro replegadas sobre el cuerpo (no están las dos medias). Las patas traseras están bien delineadas para el salto.

Este chapulín está hecho de un bloque de cornalina, roca también conocida como “carneoliota” o “alaqueca”; una variedad de la calcedonia que se distingue por el color rojizo, resultado de las impurezas del óxido de hierro.

El insecto perteneció a la colección privada de José Mariano Sánchez y Mora, ex – conde del Peñasco. Se dice que el chapulín fue hallado en la cúspide, no en la base del cerro.

La pieza original se encuentra en la sala mexica del Museo Nacional de Antropología.

Ahuehuete, el árbol nacional de México

En el Bosque de Chapultepec cada árbol está clasificado y cuenta con una pequeña placa con número. Llama la atención el árbol conocido como “El Sargento” el cual, dicen, fue sembrado por Nezahualcóyotl (tlatoani o máxima autoridad y gobernante de Texcoco) frente a lo que ahora es la Tribuna Monumental en honor al Escuadrón 201 de la fuerza aérea mexicana que participó en la Segunda Guerra Mundial.

El nombre científico de “El Sargento” es Taxodium mucronatum, un ahuehuete que plantó Nezahualcóyotl en 1460.  Una de las características de Nezahualcóyotl fue ser un amante de la naturaleza y un gran arquitecto. Preservó manantiales, flora y fauna de Chapultepec. Se comenta que ideó la forma de llevar agua para riego e introdujo nuevas especies animales y vegetales.

La muerte de “El Sargento” fue decretada en 1969, un ahuehuete que proviene de la palabra náhuatl que significa “árbol viejo de agua” y se le relaciona con la autoridad. Se encuentra en la Calzada del Rey, frente a la Fuente de la Templanza.

Cabe señalar que desde 1921 el ahuehuete es nombrado por decreto presidencial el árbol nacional; una planta que crece principalmente a las orillas del río porque requiere de mucha agua.

Nezahualcóyotl (1402–1472), se comenta, plantó muchos árboles en la zona a petición de Moctezuma I. “El Sargento” se cree que vivió 509 años y es considerado entre los más famoso como el árbol del Tule (Oaxaca), y el árbol de la Noche Triste o árbol de la noche victoriosa según se vea pues para los españoles fue triste, pero para los mexicanos fue victoriosa.

Casa de Descanso y antiguo Castillo

Tiene un castillo cuyos antecedentes se remontan al año 1530, cuando Carlos I de España decretó al Bosque de Chapultepec como propiedad de la Ciudad de México.

Se decidió construir una casa de descanso en la antigua ermita dedicada al Arcángel Miguel​; desde entonces, los virreyes de la Nueva España frecuentaron el lugar para pasear, descansar y cazar ciervos, liebres y conejos.​

A finales de 1783, y durante el ejercicio del virrey Matías de Gálvez y Gallardo, se reemplazó la casa de descanso de Chapultepec para construir una fortaleza militar y proteger la Ciudad de México; en 1847 fue testigo de una batalla por sus ocupantes, los estudiantes del Heroico Colegio Militar contra el ejército de Estados Unidos; más tarde se convirtió en residencia de emperadores y presidentes; ahora es el Museo Nacional de Historia.

EL acueducto

El Acueducto de Chapultepec es una obra hidráulica que combina ingeniería prehispánica y de la época Colonial que abasteció de agua potable a Tenochtitlan y posteriormente a la Ciudad de México.

Este canal funcionó hasta la década de 1850 cuando la última administración de Antonio López de Samta Anna ordenó su demolición. Tuvo originalmente 900 arcos y sumó 108 cuando se amplió para transportar el “agua delgada” (más baja en minerales que el “agua gorda” obtenida de los manantiales de Chapultepec) desde el antiguo pueblo de Santa Fe.

Ciertas informaciones señalan que después de rodear el cerro por su costado norte, el acueducto seguía en línea recta hacia lo que hoy es el Altar a la Patria; giraba a la izquierda sobre la calzada de La Verónica (actual Circuito Interior), doblaba en la calzada Tlacopan y desembocaba en una Caja localizada en el terreno que ahora ocupa el estacionamiento de Palacio de Bellas Artes.

En las últimas excavaciones se pudo completar el trazo del acueducto que partía del área de cajas de agua al pie de la Escalera de Carlota, rumbo a la llamada Casa Colorada.

Más que un paseo dominical, resulta interesante para acudir día tras día pues no se termina de recorrer por todo lo que encierra el llamado pulmón de la Ciudad de México.

¡Anímate, regresa al Bosque de Chapultepec y revive su historia! PdC.

Foto de Pláticas de Café.

 

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