“Donde Wenling” no se parece en nada a Argelagues, pese a que el recuerdo del libro anterior de Gemma Ruiz Palà pueda despistar al principio. Aquí no hay reconstrucción histórica ni distancia temporal: estamos en el presente, en la Barcelona cotidiana, y la historia se articula desde algo tan aparentemente trivial como pintarse las uñas. Ese gesto mínimo —íntimo, casi doméstico— es la puerta de entrada a un relato mucho más amplio sobre mujeres, migración, racismo, afectos y supervivencia.
“Donde Wenling” arranca con cierta dificultad formal: la mezcla de catalán, castellano e incluso alguna frase en inglés puede descolocar al lector y exigirle un pequeño esfuerzo de adaptación. No es un capricho estilístico, sino una declaración de intenciones. La lengua aquí es frontera, cruce, fricción. Una vez superado ese primer escollo, el libro fluye y revela su verdadero centro: la relación entre la narradora y Wenling, la mujer que le hace la manicura.
Ese acercamiento es lento, respetuoso, sin grandes fuegos artificiales. La amistad se construye como se construyen las cosas que importan: con paciencia, con silencios compartidos, con miradas que poco a poco se atreven a preguntar. Wenling no es solo una emigrante china que ha logrado levantar un pequeño negocio en el barrio de Gràcia; es el eje de una red de mujeres que trabajan, cuidan, sostienen y resisten. Su salón no es solo un local de estética: es un espacio de intercambio emocional, un refugio tan necesario como el mercado, la escuela o el ambulatorio. Allí se hablan idiomas distintos, se cruzan historias, se aflojan las defensas.
Gemma Ruiz Palà escribe de manera muy visual, cargada de metáforas y de una riqueza expresiva que puede resultar exigente al inicio. Pero el esfuerzo vale la pena. La autora no se limita a contar la historia de Wenling: la expande hacia atrás y hacia los lados. Aparecen la madre y la abuela de Wenling, otras mujeres de su familia, las clientas habituales del salón, cada una con su pequeña batalla cotidiana. Son relatos breves, a veces apenas esbozados, que funcionan como capas de un mismo mapa emocional. “Donde Wenling” está lleno de ecos: de maternidades sacrificadas, de trabajos invisibles, de afectos transmitidos sin grandilocuencia.
“Donde Wenling” es también un texto claramente feminista, aunque nunca panfletario. A partir de experiencias concretas —el cuerpo, el trabajo manual, el cuidado, la precariedad— se reflexiona sobre el lugar de las mujeres en la sociedad contemporánea, sobre la sororidad y sobre la violencia estructural que a menudo se normaliza. Gemma Ruiz Palà documenta con rigor y sabe insertar escenas históricas y culturales sin que el relato pierda naturalidad. Hay referencias literarias, lecturas compartidas, nombres que aparecen mientras la narradora espera su turno para las uñas: Agota Kristof, por ejemplo, no está ahí por azar.
Uno de los objetivos declarados de Gemma Ruiz Palà es visibilizar el racismo que sufre la comunidad china en España. Y lo hace sin subrayados morales, mostrando más que denunciando. La ignorancia, la xenofobia y los prejuicios aparecen como parte del paisaje cotidiano, tan integrados que a menudo pasan desapercibidos. Justamente por eso “Donde Wenling” incomoda: porque obliga a mirar de frente aquello que suele ignorarse.
“Donde Wenling” no es una novela perfecta. Tiene altibajos, capítulos más inspirados que otros, y momentos en los que el ritmo se resiente. Pero también tiene una ternura desarmante y una honestidad narrativa difícil de fingir. Es un libro que se lee despacio, que se apoya en lo pequeño para hablar de lo grande, y que acaba generando una empatía profunda hacia sus personajes.
En el fondo, “Donde Wenling” es una historia sobre el desarraigo y el arraigo, sobre cómo se construye un hogar lejos del lugar de origen y sobre cómo los afectos —a veces tan simples como una conversación mientras se secan unas uñas— pueden convertirse en un acto de resistencia. Un libro recomendable para quien quiera leer sobre mujeres, migración e integración cultural. Y, sí: especialmente recomendable para quien aún crea que el racismo no va con él.
Gemma Ruiz Palà ( Sabadell, 1975 ) es una periodista y escritora catalana. En su faceta como periodista, ha trabajado para la Televisión de Cataluña en el servicio de informativos, especializándose en el campo de las crónicas culturales. Seis años fueron los que dedicó a realizar las crónicas culturales del programa La nit al dia. Como escritora, debutó en 2016 con la novela Argelagues, que sigue los pasos de tres mujeres que trabajan en la industria textil durante la Guerra Civil. Su obra resultó un éxito de ventas que para el año siguiente ya contaba con nueve ediciones. En 2020 publicó su primera obra traducida al castellano, Donde Wenling. PdC.
Escrito por B. Del Ángel.
