Qué gusto saludarlos de nuevo en este espacio donde las buenas historias se comparten con un buen café en mano.
Pláticas de Café se dio una vuelta por la Oficina de Representación del Estado de Morelos en la Ciudad de México y, ¿qué creen? Nos topamos con unas verdaderas joyas que nos dejaron con el ojo cuadrado. ¡Puro talento y arte de manos morelenses!
Antes de presumirles lo que vimos, déjenme contarles que Morelos es una explosión de creatividad. Cada región tiene su propio sello y una diversidad artesanal impresionante que ya es parte de su alma y cultura. Desde las famosas casitas de pochote y los coloridos trajes de chinelo, hasta piezas de cerámica, cartonería, cestería, lapidaria, arte plumario y cerería tradicional.
Los artesanos del estado no solo hacen cosas hermosas, sino que guardan en sus manos saberes y tradiciones que han pasado de generación en generación.
Para que se den una idea del mapa artesanal, la alfarería y cerámica brillan en Tlayacapan con sus chinelos de barro, en Cuentepec con sus enormes ollas tamaleras hechas a cielo abierto, y en Telixtac con sus tinajas.
Si hablamos de textiles, Hueyapan es la ley con el telar de cintura; mientras que en Chinameca hacen sombreros de palma chulísimos y en Tepoztlán le dan duro a la madera, al pochote y al carrizo para el Día de Muertos.
Pues resulta que en la recepción de esta oficina tienen una pequeña expo que es una minita de oro cultural. Nos enamoramos de tres piezas ganadoras de la XIX edición del Concurso de Arte Popular y Tradicional Morelos 2019, que hoy forman parte de la colección de la Secretaría de Cultura y el Museo Morelense de Arte Popular. ¡Chequen nomás qué niveles!
Primero, un Teponaztle tallado en madera de Tepehuaje, obra de Noemí López Flores de Tepoztlán. Tiene unas cabezas de águila en los laterales apuntando al oriente y poniente, y un relieve precioso de una rosa de los vientos. Esta maravilla se llevó el segundo lugar en su categoría.
Luego, nos encontramos con un Rebozo de lana natural tejido en telar de cintura por Mayra Flores Moranchel, de Hueyapan. Lo increíble es que está teñido con jugo de limón, penca de maguey, cochinilla y un toque de anilina, con un detalle calado llamado relindo que forma flores con lana teñida de nogal y pericón. Se ganó el tercer lugar, ¡y bien merecido!
Y para cerrar con broche de oro, el primerísimo lugar en cartonería: los Sayones de Tetela del Volcán, creados por Adrián Argueta Nava de Jiutepec. Una pieza hecha totalmente a mano con cartón, periódico, alambre y papel de china que desborda color y tradición.
Sin duda, una probadita de que el arte popular de Morelos está más vivo que nunca.. ¡Nos leemos en la próxima plática! PdC.
