Miscelánea

Tradiciones que alimentan el alma… y la economía

Seguro ya huelen ese aroma tan único que inunda nuestras calles en estas fechas: el olorcito a pan de muerto recién horneado y el perfume dulce del cempasúchil. Nos encanta sentarnos a platicar con ustedes en estos días, y hoy queremos echar el chisme sobre algo increíble. ¿Sabían que detrás de cada altar que ponemos con tanto amor hay una cadena de valor gigantesca que mueve miles de millones de pesos?

Les platico que en un encuentro organizado por el Consejo de la Comunicación llamado “¿Sabes qué hay detrás del Día de Muertos?”, nos enteramos de unos datos que nos dejaron con el ojo cuadrado y nos hicieron valorar aún más el trabajo de nuestra gente. ¡Vayan por su café que esto se pone interesante!

El delicioso negocio del Pan de Muerto

Empecemos por el consentido de la temporada. La Cámara Nacional de la Industria Panificadora soltó una cifra impresionante: ¡para este 2026 se estima que los mexicanos nos comeremos más de 4.5 millones de kilos de pan de muerto! Eso significa una derrama económica de unos 1,034 millones de pesos.

Lo más bonito es que el pan de muerto es como nosotros: ¡diverso y lleno de personalidad! Desde la clásica hojaldra con azúcar del centro del país, hasta las versiones regionales con formas humanas, rellenos gourmet y coberturas innovadoras. Detrás de cada pieza hay un maestro panadero que se capacita y le pone el alma a la masa para que llegue calientito a nuestra mesa.

El cempasúchil: flores que valen oro

Por otro lado, hablemos del color de la fiesta. Un altar no está completo sin sus caminos amarillos de cempasúchil. El Consejo Mexicano de Flores y Plantas Ornamentales platicó que hay cerca de 2 mil productores dándolo todo en el campo.

Se calcula que para esta temporada se producen 2 millones de manojos de flor de corte y 20 millones de plantas en maceta, generando cerca de 400 millones de pesos. ¡Puro orgullo para los estados productores como:  Puebla, Morelos, el Estado de México, Michoacán, Hidalgo, San Luis Potosí y la Ciudad de México.

¿Y cómo llega toda esa magia a nuestras manos? Aquí entra un titán: la Central de Abasto de la CDMX. Imagínense el movimiento: reciben hasta 600 camiones diarios repletos de cempasúchil, y por sus pasillos pasan entre 300 mil y 400 mil personas al día buscando el mejor precio para sus ofrendas. Para darse abasto, ¡el mercado abre las 24 horas del día!

Valorar lo nuestro

Al final del día, lo más hermoso de todo esto es ver cómo una tradición tan viva beneficia a tantas familias: desde el campesino que siembra la semilla criolla, pasando por los transportistas, hasta la panadería de la esquina de tu casa.

Preservar el Día de Muertos es celebrar nuestra riqueza cultural, pero también es apoyar con orgullo el comercio local y el esfuerzo de manos mexicanas.

Así que, cuando choquen su pan de muerto con su tacita de café esta tarde, recuerden que estamos siendo parte de algo verdaderamente grande.

¡Nos leemos en la próxima plática! PdC.

Foto: Pexels/Dana García.

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