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La luz y el ruido nocturnos alteran el cerebro y favorecen la obesidad

¿Sabías que dormir con la televisión encendida o con el bullicio de la calle podría estar afectando tu peso?

Más allá de lo que comes o de tu genética, la ciencia mexicana acaba de descubrir que la exposición constante a la luz tenue y al ruido durante la noche altera directamente los circuitos cerebrales que controlan el hambre y la toma de decisiones, abriendo una nueva e inesperada ruta en la lucha contra la obesidad.

Pues sí, resulta que de acuerdo a una investigación liderada por el doctor Vito Salvador Rogelio Hernández Melchor, académico de la Facultad de Medicina de la UNAM, la exposición a luz tenue y ruido durante la noche favorece el desarrollo de obesidad.

El estudio y su impacto ambiental

El científico y su equipo analizan cómo estos factores alteran los circuitos subcorticales del cerebro. Dichas estructuras coordinan las conductas alimentarias, de motivación y la toma de decisiones. El proyecto demuestra que la obesidad depende de determinantes múltiples como la genética, el ambiente y las alteraciones circadianas.

Innovación y reconocimiento multidisciplinario

  • Premio: El estudio ganó el Programa de Apoyo a la Formación de Redes de Investigación Multidisciplinarias.
  • Método: Utiliza modelos de laboratorio combinados con datos clínicos de adolescentes mexicanos.
  • Enfoque: Evalúa los efectos intergeneracionales de dietas altas en grasa y luz nocturna.
  • Meta: Identificar factores de riesgo tempranos para prevenir el padecimiento.

 El doctor Hernández concluyó que la plasticidad biológica demuestra que las condiciones ambientales dejan huellas duraderas, pero estos efectos no son inevitables y pueden revertirse.

Consejos prácticos para proteger tu salud mientras duermes

Basado en este estudio de la UNAM, cuidar tu entorno nocturno es tan importante como cuidar tu dieta. Sigue estas recomendaciones sencillas para proteger tu cerebro y tu peso:

  • Oscuridad total: Usa cortinas gruesas o un antifaz para bloquear cualquier luz de la calle.
  • Cero pantallas: Apaga la televisión, la computadora y voltea el celular para que sus notificaciones no iluminen el cuarto.
  • Apaga los módems: Desconecta los aparatos con luces LED parpadeantes o tápalas con cinta negra.
  • Bloquea el ruido: Si vives en una zona ruidosa, usa tapones para los oídos o genera ruido blanco suave (como el de un ventilador) para neutralizar los sonidos exteriores.
  • Crea una rutina: Intenta dormir y despertar a la misma hora para mantener estables tus ritmos circadianos.

Al final, este estudio nos da una gran ventaja: demuestra que el daño en nuestro cerebro por dormir mal no es permanente. Es un llamado de atención para que cuidemos más nuestras noches apagando las pantallas y buscando un espacio silencioso.

Además, nos recuerda lo importante que es llevar estos descubrimientos del laboratorio a la vida real, ayudando a que la gente, especialmente los más jóvenes, aprenda a tener un descanso de calidad para proteger su salud. PdC.

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