Texto y Foto: Susana Vega López.
Cada 14 de agosto llueve en Huamantla. Llegamos de Puebla a Huamantla por 55 pesos. Son 40 minutos de viaje pero, por el tráfico de la Capu, se hizo hora y media.
El camión te deja a tres calles del zócalo. Llegamos a las 4 de la tarde; el sol estaba radiante; el calor intenso. Se antoja una nieve. En la esquina estaban bailarines con trajes regionales; tres grupos diferentes integrados por seis personas; realizaron varios bailes. Al lado el museo del Títere.
En contra esquina, las vendimias de nieves: probamos la nieve de maíz azul, deliciosa. Enseguida empezó a chispear y a sacar impermeables y paraguas. Se intensificó la lluvia. Ya eran las 5. Las calles se vaciaron pues los asistentes corrieron a resguardarse en algún rincón, restaurante, mercado, puestos de comida improvisados y en locales.
Pozole, barbacoa, tacos de guisado, elotes, mixiotes, mitziote. Aquí adelante. El tiempo de espera en restaurantes era de hora y media.
La señal de internet fallaba por la lluvia tan fuerte. Las calles se convirtieron en acaudalados ríos. Y en agosto, hicieron su agosto: un joven puso su triciclo para pasar a las personas de una calle a otra, pues no había manera de pasar de un lado a otro. El joven con sus botas de agua.
Llegamos a la venta de barbacoa y mitziotes (sólo por pedido) así que comimos barbacoa a 600 pesos el kilo. Resultó no estar tan buena. Compras un cuarto más 20 pesos más por las tortillas, y más el refresco. Había quienes llevaban sus tortillas.
El consomé a ¡85 pesos!, un plato normal. Y a la mera hora cobraron 90 pesos.
Dejó de llover. Y el frío comenzó a sentirse; el aire soplaba fuerte. Eran las 6. Café de olla y ponche de a 15 pesos, el bote calentado con leña.
La Huamantlada es el próximo sábado y el precio es de 300 pesos por persona por asiento en una de las gradas. Comienza a las 10 de la mañana. Se lanzan tres cohetones y al tercero se sueltan los toros. Salen corriendo por una hora. Las personas bajan de las gradas y se ponen protecciones a manera de burladero.
Uno, dos y hasta tres toros por calle. Desde las 8 de la mañana se acomoda la gente y al filo de las 10 sueltan los toros.
Al filo de las siete los vecinos delimitaron/pintaron las calles con palos o fierros. Todas las calles se visten diferente. Esta era arena blanca cernida (en una coladera) y encima, estructuras o plantillas que era unas macetas y flores.
Para cada dibujo, como son de diferentes colores, lo hacen por color. En botecitos con una tapa a manera de coladera se vaciaba aserrín con anilina de diferentes colores. Comenzaron por delinear el negro. Luego a rellenar de color azul.
Los hombres cargan costales; las mujeres adornan las orillas de cada camino con guirnaldas. Participa toda la familia o vecinos: niños, hombres, mujeres de todas las edades. Incluso te animan a participar.
Recorrimos las calles y vimos una calle adornada de globos; otra, paraguas; banderolas, botellas de pet que formaban flores. La gente pasa por la banqueta de aproximadamente metro y medio de ancho. Siguen las guirnaldas y las alfombras con diferentes motivos y colores: verdes, doradas, flores, faroles, listones azules y dorados, que lo ponen las mujeres.
Cada casa da una cooperación y se ponen de acuerdo para ver con qué van a colaborar.
Conforme avanza la noche, seguimos caminando y viendo. Iglesia de la Visión de la Caridad. Cuenta la leyenda que a la Virgen de la Asunción se le conoce como la Virgen de la Caridad.
El tapete se forma desde la iglesia, en el atrio, todos representaba iglesias, vírgenes, coronas, el corazón de Cristo y diferentes con flores, arena, semillas.
Música de toda por ser fiesta. Muchas bocinas, grupos musicales, bandas,
Pasen a ver pero también bailen una canción.
Justo a las 12 de la noche se da una misa por el día de la Virgen y después sacan a la virgen para la procesión.
El tiempo corre. No terminas de ver. Mujeres tocando el violín. Macetas en las paredes. La gente se arremolina y se debe ir formando para pasar de dos en dos y al mismo paso. Es una calle es sentido a la derecha y la otra cera la izquierda.
Al llegar al zócalo no se podía ya ni entrar. Ya no entramos por tanta aglomeración. Ya no fue posible avanzar. Caminamos hombro a hombro.
Decidimos movernos de reversa, hacia donde estaba más despejado. En Ixtenco nos dio hospedaje la señora Irma. Toda la noche pasó la combi y decidimos descansar.
Los niños juegan; otros ponen las alfombras; la noche parece no avanzar… A las 12 del día siguiente regresan las peregrinaciones; mototaxis, bicis, camiones, todos con la imagen de la virgen.
Y si, si es la Noche que Nadie Duerme, porque ahí en Huamantla, cada 14 de agosto los habitantes crean una “alfombra” de más de 7 kilómetros para acompañar la procesión nocturna de la Virgen de la Caridad.
La imagen de la Virgen de la Caridad recorre las calles sobre tapetes elaborados por la comunidad con aserrín de colores, flores y semillas. Es una de las celebraciones religiosas y culturales más impactantes de nuestro país por su belleza que se percibe en cada kilómetro. PdC.
