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¿Te cuesta dormir? Descubre cómo el descanso protege tu salud

Si eres de las personas que tiene problemas al momento de ir a dormir, que casi pasas la noche en vela dando vueltas o mirando al techo, esta información te interesa.

El descanso no es solo un placer, es el abrazo que tu cuerpo necesita para mantenerse fuerte. Descubre cómo la falta de sueño puede afectar tu salud y qué puedes hacer para cuidarte.

El escudo que se debilita cuando no duermes 

¿Has notado que te enfermas más cuando estás muy cansado? No es una coincidencia. La falta de sueño afecta directamente a tu sistema inmunitario.

Diversas investigaciones demuestran que si no tienes un descanso de calidad, eres más propenso a contagiarte de virus comunes, como un resfriado. Además, si ya te enfermaste, no dormir bien hará que te recuperes mucho más lento.

Mientras duermes, tu cuerpo trabaja en tu bienestar produciendo citoquinas, unas proteínas protectoras esenciales para combatir infecciones, inflamación o momentos de estrés.

Si no duermes lo suficiente, tu cuerpo fabrica menos de estas aliadas, y también disminuyen los anticuerpos y las células que te defienden. Tu cuerpo realmente te necesita dormido para poder protegerte.

A largo plazo, no escuchar a tu cuerpo y privarlo del sueño aumenta el riesgo de desarrollar problemas serios como obesidad, diabetes, depresión, hipertensión arterial, accidentes cerebrovasculares y enfermedades del corazón. ¡Tu salud futura empieza con el descanso de hoy!

Las horas ideales para un descanso reparador 

Para sentirte lleno de energía y proteger tu salud, la mayoría de los adultos necesitamos entre 7 y 9 horas de sueño cada noche. Sin embargo, recuerda que más no siempre es mejor: dormir más de 9 o 10 horas puede desajustar tu reloj biológico y dar como resultado un sueño de mala calidad.

Para los más pequeños del hogar, la American Academy of Sleep Medicine recomienda horarios diferentes según su edad para asegurar su sano crecimiento:

*De 4 a 12 meses: de 12 a 16 horas, incluyendo las siestas.

*De 1 a 2 años: de 11 a 14 horas, incluyendo las siestas.

*De 3 a 5 años: de 10 a 13 horas, incluyendo las siestas.

*De 6 a 12 años: de 9 a 12 horas.

*De 13 a 18 años: de 8 a 10 horas.

Pequeños abrazos para tu rutina nocturna 

Lograr un sueño profundo y de calidad es un hábito que se construye con amor y constancia. Intenta acostarte y levantarte aproximadamente a la misma hora todos los días. También es de gran ayuda consentirte asegurándote de que tanto tu cama como tu habitación sean espacios cómodos, tranquilos y acogedores para dormir. ¡Dulces sueños! PdC.

Fuente: Mayo Clinic.

Foto: Pexels/Cottonbro Studio.

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