A la Tercera

Un llamado a abrazar la vejez con dignidad y comunidad

*Una invitación desde el corazón

¿Hace cuánto que no nos detenemos a platicar con una persona mayor? A veces, el ritmo acelerado de la juventud y el día a día nos hace correr con la mirada fija en el teléfono o en el futuro, olvidando voltear a ver a quienes caminan un poco más despacio. Pero si nos detenemos un segundo, si no esquivamos la mirada, descubriremos que en cada arruga hay una biblioteca entera de historias listas para nutrirnos.

Ser tolerantes, escuchar con paciencia y abrazar su presencia no es solo un acto de respeto; es un espejo. Hoy somos jóvenes, llenos de fuerza y prisa, pero si la vida nos bendice, mañana nos veremos exactamente igual que ellos.

Cuidar y aprender de nuestros adultos mayores es, en realidad, aprender a cuidar de nuestro propio futuro. Con este espíritu de comunidad y calidez, te invitamos a leer lo que se vivió en la UNAM durante el Segundo Seminario de Bienestar Económico, Pensiones y Retiro Saludable, un espacio que nos recuerda que envejecer es una tarea que nos toca abrazar a todos. ¡Acompáñanos!

La forma en que cuidamos a nuestros adultos mayores dice todo sobre quiénes somos como sociedad y el valor que le damos a la dignidad humana. Cuando una persona llega a la vejez con miedo a la pobreza, con la angustia de enfermarse a solas o sufriendo discriminación, el problema no es individual; es una deuda que todos nosotros, como comunidad, tenemos con ellos.

Con esta profunda reflexión, la secretaria de Desarrollo Institucional de la UNAM, Tamara Martínez Ruíz, inauguró el Segundo Seminario de Bienestar Económico, Pensiones y Retiro Saludable, recordándonos una realidad innegable: nuestro país está envejeciendo.

De acuerdo con datos del INEGI, en México ya viven 32 millones de personas de 50 años o más (donde el 53% son mujeres y el 47% son hombres). Estas cifras no son solo números; anuncian un cambio profundo en nuestra vida diaria, en la economía, en el trabajo, en nuestras familias y hasta en la forma en que entendemos el tiempo.

Por eso, reunida con estudiantes y científicos en la Facultad de Ciencias de la UNAM, la doctora en antropología social nos invitó a hacernos una pregunta del corazón: la cuestión no es cuántos adultos mayores seremos, sino cómo y en qué condiciones vamos a vivir esos años.

Un compromiso de todas las generaciones

Este camino no le pertenece a unos cuantos; el envejecimiento es una realidad que nos toca a todas las generaciones. Desde la UNAM, el compromiso es claro: usar el conocimiento y la investigación para mejorar la vida de las personas y transformar las políticas públicas.

Durante el encuentro, que coincide con el 15 aniversario del Seminario Universitario Interdisciplinario sobre Envejecimiento y Vejez (SUIEV), directivos como Luis Felipe Jiménez García (Facultad de Ciencias) y Nora del Consuelo Goris Mayans (FES Acatlán) platicaron con los jóvenes estudiantes.

Les recordaron que herramientas como las matemáticas, la actuaría y la estadística son motores fundamentales para diseñar sistemas de protección social que sean sostenibles y que abracen a la gente cuando más lo necesita.

Dejar atrás el individualismo para cuidarnos juntos

Por mucho tiempo, se nos ha hecho creer que envejecer con tranquilidad, tener una pensión digna y una vejez saludable es un esfuerzo puramente individual, una carrera que cada quien corre por su cuenta.

Sin embargo, como bien señala Verónica Z. Montes de Oca, coordinadora del SUIEV, esa idea se está quedando atrás en el mundo.

Hoy, el verdadero reto es pensar en colectivo. Necesitamos construir sistemas de salud y de pensiones donde el bienestar de uno sea el bienestar de toda la sociedad mexicana.

El dilema ya está sobre la mesa y el futuro está en manos de las nuevas generaciones. Por ello, Jaime Vázquez Alamilla, coordinador de Actuaría, dejó una invitación abierta y cariñosa a los estudiantes para que dediquen su talento a las pensiones y la seguridad social, ya que a ellos les tocará construir las soluciones del mañana.

Porque una vejez feliz y segura se construye desde hoy, y se construye entre todos. PdC.

Al final, este encuentro nos deja una certeza profunda: una sociedad verdaderamente fuerte no es la que corre más rápido, sino la que no deja a nadie atrás. Llegar a la vejez no debería ser un camino lleno de temores, sino una etapa para cosechar la dignidad y el amor que se sembraron en el camino.

Las matemáticas, las pensiones y la salud mental son solo las herramientas técnicas; el verdadero motor para cambiar el futuro es nuestra capacidad de romper el individualismo y volver a mirarnos como una gran familia colectiva. Empecemos hoy: la próxima vez que te cruces con una persona mayor, regálale una sonrisa, escúchala y recuerda que en sus ojos también se asoma tu mañana.

Y tú, que estás disfrutando de este café con nosotros: ¿qué historia o consejo de una persona mayor ha marcado tu vida? Déjanos tu comentario aquí abajo, nos encantará leerte y abrir la conversación. ☕

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