Matt Shakman lo intenta. Lo intenta de verdad. Toma la antorcha y nos presenta “Los 4 Fantásticos: Primeros pasos”, el tan esperado reboot del cuarteto original de Marvel. Y aunque el título promete un nuevo comienzo, lo que obtenemos es una mezcla de nostalgia comiquera, buenas intenciones familiares… y un ritmo que a veces tropieza con sus propias botas cósmicas.
“Los 4 Fantásticos: Primeros pasos” parte de un lugar casi entrañable: Reed y Sue esperando un bebé, la familia funcionando como una celebridad superheroica, y de pronto, ¡bam! Aparece una plateada mensajera interestelar: Shalla-Bal, alias Silver Surfer (una Julia Garner que brilla, pero no deslumbra), avisando que Galactus, el devorador de mundos, viene con antojo de planeta azul.
El enfoque de Matt Shakman es claro: antes que superhéroes, son familia. Y ahí está lo mejor del film. Pedro Pascal hace de Reed un científico brillante y despistado, Vanessa Kirby le da calidez y temple a Sue, Ebon Moss-Bachrach encarna a un Ben Grimm ya reconciliado con su forma rocosa (y con más alma que músculo), mientras Joseph Quinn mete chispa a un Johnny Storm más contenido y menos fanfarrón de lo habitual. El trabajo coral tiene sus momentos. De hecho, lo más divertido está en los pequeños gestos cotidianos: Reed reacondicionando el laboratorio o Ben intentando conectar con humanos no rocosos.
El problema es que “Los 4 Fantásticos: Primeros pasos” se toma demasiado tiempo en el “paso previo” al conflicto. Galactus tarda en llegar, y mientras tanto, los personajes reflexionan, debaten, discuten y planean… pero apenas actúan. La tensión se disuelve entre largas conversaciones sobre libertad, humanidad y amenazas cósmicas. La acción tarda en explotar, y cuando lo hace, se siente algo contenida. Reed piensa más de lo que estira, y el clímax no deja huella como debería.
Visualmente, hay aciertos: un diseño retrofuturista a lo años 60 que homenajea a Vanessa Kirby sin caer del todo en lo caricaturesco. HERBIE, el robot asistente, pone algo de carisma tecnológico. Pero algunos efectos visuales tambalean más de lo deseado para una producción de este calibre, y ciertos escenarios parecen salidos de una serie regulinchis con pretensiones.
Y qué decir del villano… Galactus está, justito. Es imponente, sí, pero más como idea que como presencia real. Silver Surfer tiene potencial, pero su desarrollo parece haber sido recortado en la sala de edición. Paul Walter Hauser aparece fugazmente como el Hombre Topo y deja con ganas de más, mucho más.
“Los 4 Fantásticos: Primeros pasos” funciona mejor cuando baja el volumen y nos muestra los vínculos entre sus personajes. Hay corazón, hay ternura, hay voluntad. Pero en una historia sobre amenazas cósmicas y crisis planetarias, mmm… no amarra.
Termino, una entrega cálida, competente y con destellos de algo más grande. Pero para ser LO NUEVO de Marvel, a esta versión aún le falta algo de maravilla. PdC.
Crítica de Antelmo Villa.
