Cada cuerpo tiene una historia diferente y el resultado depende de factores que deben valorarse de manera individual
Ayer nos quedamos con una pregunta después de platicar sobre las mujeres que están decidiendo retirar sus implantes mamarios: “¿Y cómo quedan después?”
Y aquí viene lo interesante.
Porque, aunque pudiera parecer que retirar un implante es simplemente hacer una pequeña cirugía, sacarlo y asunto terminado, la realidad es bastante más compleja.
El cuerpo cambia. La piel cambia. El tejido mamario cambia. Y, por supuesto, también cambia la mujer que tomó aquella decisión.
Así que hoy seguimos con nuestra taza de café para platicar de qué puede ocurrir después de un explante mamario.
Cada cuerpo cuenta una historia diferente
No existe un resultado que pueda aplicarse a todas las mujeres.
La apariencia del busto después de retirar los implantes dependerá de diferentes factores: el tamaño y características de los implantes, cuánto tiempo estuvieron colocados, la cantidad de tejido mamario, la elasticidad de la piel, los cambios de peso, embarazos, edad y las características particulares de cada paciente.
Por eso, antes de realizar un explante, el especialista debe valorar cuidadosamente el estado de los tejidos y explicar cuáles son las posibilidades.
Y aquí hay algo importante: nadie debería llegar a la cirugía esperando que su cuerpo quede exactamente igual que antes de colocarse los implantes.
Después de años, el cuerpo simplemente ya no es el mismo.
¿Y si queda piel floja?
Esta es una de las preguntas que probablemente más preocupan a quienes están considerando retirar sus implantes.
Cuando se ha utilizado un implante durante determinado tiempo, la piel y los tejidos pueden haberse adaptado a ese volumen.
Al retirarlo, algunas pacientes pueden presentar flacidez o cambios en la forma del seno.
En esos casos, el cirujano puede valorar la posibilidad de realizar una mastopexia, conocida también como levantamiento mamario.
¿Para qué sirve?
De manera general, busca reposicionar el tejido mamario y mejorar la forma y firmeza del busto, retirando el exceso de piel cuando es necesario.
Pero no todas las mujeres necesitan una mastopexia. Y eso es precisamente lo que debe determinarse durante la valoración médica.
No existe una sola manera de hacer un explante
Otra cosa que vale la pena aclarar es que no todos los explantes son iguales.
La técnica que se utilice dependerá de las características de cada paciente y de los implantes.
En algunos casos, el cirujano puede retirar únicamente el implante; en otros, puede ser necesario abordar también la cápsula de tejido que se forma alrededor de este.
La decisión sobre qué hacer con esa cápsula debe tomarse de acuerdo con cada caso y con la valoración del especialista.
Por eso no es buena idea pensar que una técnica que funcionó para una conocida necesariamente será la adecuada para otra mujer. Cada cuerpo necesita su propio plan.
La técnica quirúrgica debe determinarse según la situación clínica, los hallazgos y los objetivos de cada paciente.
En cirugía, como en muchas cosas de la vida, no existe una receta universal.
También hay una parte emocional
Y luego está la parte de la que hablamos poco.
¿Qué siente una mujer cuando vuelve a mirar su cuerpo después de una cirugía que modifica algo con lo que vivió durante años?
Puede haber alivio.
Puede haber emoción.
Puede haber incertidumbre.
Incluso puede existir un periodo de adaptación a una imagen diferente.
Para algunas mujeres, el explante representa recuperar una sensación de naturalidad. Para otras, puede ser cerrar una etapa importante de su vida.
Por eso el acompañamiento no debería terminar cuando termina la cirugía.
La valoración previa, hablar con claridad sobre las expectativas, conocer las posibles alternativas y tener un seguimiento adecuado forman parte del proceso.
La información también es parte de la cirugía
Si alguien está pensando en colocarse implantes o retirarlos, la decisión debería tomarse con información completa.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, la FDA, ha reforzado la información que se proporciona a las pacientes sobre los riesgos asociados con los implantes mamarios y la importancia de conocer que estos dispositivos no necesariamente están diseñados para durar toda la vida.
Esto no significa que todas las mujeres tengan que retirar sus implantes. Tampoco significa que los implantes sean necesariamente un problema.
Significa algo mucho más sencillo: antes de tomar una decisión sobre nuestro cuerpo, tenemos derecho a conocer sus posibles beneficios, riesgos y alternativas.
Entonces… ¿retirar los implantes es una buena decisión?
La respuesta más honesta es: depende de cada mujer.
Para algunas puede ser la decisión que desean tomar después de años con implantes. Para otras, quizá no sea necesario retirarlos.
Y para algunas más, puede existir una razón médica específica para considerar una intervención.
Lo importante es que la decisión no se tome por presión, por una moda de redes sociales o porque alguien contó que su experiencia fue maravillosa —o terrible—.
Debe partir de una conversación médica seria y de expectativas realistas.
El cuerpo no tiene que cumplir una moda
Durante años hablamos de cirugía estética como si existiera una imagen correcta que todas debíamos perseguir. Ahora la conversación parece estar cambiando.
Hay mujeres que quieren más volumen.
Hay quienes prefieren una apariencia natural.
Hay quienes desean retirar sus implantes.
Y hay quienes están perfectamente felices con ellos.
Todas esas decisiones pueden ser válidas cuando son libres, informadas y tomadas con acompañamiento profesional.
Porque quizá la verdadera libertad no consiste en elegir entre tener o no tener implantes.
Consiste en poder decidir qué queremos hacer con nuestro cuerpo sin sentir que tenemos que responder a una moda, a una expectativa o a la opinión de los demás.
Y eso, al final, también forma parte de aprender a vivir con nuestro cuerpo en cada etapa de la vida. PdC. ☕
Foto de Darina Belonogova.
