“La amiga estupenda” no es solo una novela, es una radiografía quirúrgica de la amistad femenina, con todas sus luces y sombras. Elena Ferrante, la autora fantasma que ha hecho temblar a la literatura contemporánea con su anonimato, nos arrastra al Nápoles de los años 50 y nos planta en un barrio miserable donde la ley es simple: sobrevive el más fuerte, el más astuto o el que mejor se adapte al sistema podrido en el que le ha tocado nacer.
Las protagonistas, Lila y Lenù, son dos caras de la misma moneda. Lila, brillante, carismática, feroz y con un talento natural que deslumbra, pero atrapada en un destino de miseria que le aprieta el cuello. Lenù, más dócil, más insegura, pero con la oportunidad que su amiga nunca tendrá: escapar de ese infierno a través de la educación. Entre ellas hay admiración y amor, pero también envidia, competencia y celos. Su amistad es una cuerda floja entre la lealtad y la rivalidad, una relación tóxica y fascinante que las impulsa y a la vez las enreda en una maraña de emociones contradictorias.
La narradora es Lenù, lo que significa que todo lo que sabemos de Lila es a través de sus ojos. Y aquí está lo interesante: ¿hasta qué punto es real lo que nos cuenta? ¿Es Lila realmente tan genial o es la versión engrandecida que Lenù ha construido en su mente? ¿Estamos ante una historia de amistad o ante una obsesión disfrazada? Elena Ferrante no nos da respuestas, solo nos deja sumergidos en un relato tan absorbente que cuando cierras el libro sigues sintiendo el polvo de Nápoles en los pulmones.
El ritmo de “La amiga estupenda” es implacable. Elena Ferrante no se detiene a endulzar nada: pobreza, violencia, machismo, corrupción, sueños truncados y un ambiente donde las mujeres tienen dos opciones: resignarse o pelear. El barrio es un personaje más, un monstruo que devora a quien no sabe cómo domarlo.
Elena Ferrante ha sido etiquetada dentro de la “autoficción”, ese género donde la frontera entre lo real y lo inventado es difusa. ¿Cuánto hay de Elena Ferrante en Lenù? No lo sabemos y, francamente, tampoco importa. Lo que sí es innegable es que “La amiga estupenda” tiene un magnetismo brutal.
No es una novela complaciente. A ratos se siente como un puñetazo en el estómago, otras veces se desliza con la ligereza de una confidencia entre amigas. No es perfecta: puede resultar repetitiva y hay momentos en los que la dinámica entre Lila y Lenù se vuelve frustrante.
Pero justo ahí está su fuerza: es una historia cruda, realista y contradictoria, como lo son todas las relaciones humanas.
Al final, cuando cierras la última página, sabes que no puedes parar. Quedan tres libros más y, aunque esta amistad te incomode y te haga cuestionar tus propias relaciones, necesitas saber en qué terminarán estas dos mujeres que, a pesar de todo, no pueden vivir la una sin la otra.
Elena Ferrante (Nápoles, 1943) es el pseudónimo de la traductora italiana Anita Raja, autora de éxitos literarios en su país que han sido traducidos a lenguas de todo el mundo. Algunos afirman que nació en Nápoles, luego se mudó a Grecia y finalmente a Turín. La amiga estupenda es la novela con la que Elena Ferrante comenzó la saga de Dos amigas, compuesta por las siguientes novelas:
–La amiga estupenda. –Un mal nombre. –Las deudas del cuerpo. –La niña perdida. PdC.
Escrito por B. Del Ángel.